jueves, 8 de septiembre de 2016

Milanesas veganas de soja rellenas de pesto

Por si alguien aún no se ha enterado, llevo unos tres meses en facebook (cielos!, yo que me resistía con valentía, y al final caí en la tentación, snif!), bueno, pues aparte de que me pego al ordenador como una lapa y eso no me gusta ni chispa, pero tiene sus ventajas, y es que me entero de que algunas personas lo estáis pasando fatal con los calores. No me voy a poner en plan odiosa y asquerosa a daros envídia del tiempo que hace en Einsiedeln
(ups! se me ha escapado el enlace equivocado ;-) ), pero dándole vueltas a qué receta poner para los calores que no sea un gazpacho o una ensalada (que es lo que lógicamente se le ocurre a todo el mundo), he pensado que para llevar a la playa en la nevera, que será lo que hagáis este fin de semana, con la sombrilla, la sábana para hacer sombra (o ya no se estilan esas cosas?) y la radio a tope (uy, perdón, ahora la música sale del móvil, no?), la pelota y la sandía para poner en la orilla (sí, sí, no disimuléis, que quien más y quien menos...), bueno, pues eso, que podéis llevaros unos filetes empanados.

Y ahora a lo fino, hoy os presento unas milanesas de soja rellenas de pesto, para la playa o para la mesa más exquisita :-)

Có me me... !!!
El relleno podéis hacerlo de pesto de ajo de oso o de otro tipo, yo lo he probado con pesto de ajo de oso, que tiene un ligero sabor a entre ajo y cebolla y no es necesario ponerle otro aliño, pero si usáis otro pesto podéis aliñar los filetes como antiguamente, con ajo, sal, pimienta y zumo de limón.

Los corn flakes machacados le dan un toque crujiente irresistible, ¿a que os va apeteciendo a pesar del calor?

Pues ya no me enrollo más, aquí va la receta:

1 filete de soja texturizada por persona
Caldo vegetal
Salsa de soja
Pesto (por ejemplo de ajo de oso)
Harina
Pan rallado
Harina de soja o de garbanzo
Corn flakes (sin azúcar) machacados
Sal
Aceite de girasol para freir

Preparamos el caldo vegetal y le añadimos un chorreoncito de salsa de soja. Cocemos los filetes en una cacerola tapada a fuego medio hasta que estén tiernos. Una vez listos los dejamos enfriar.

Luego cortamos los filetes en horizontal con cuidado. Procuramos no llegar hasta el final, para que las dos mitades aún sigan unidas. Untamos una mitad con pesto y lo cerramos.

En un plato mezclamos la harina de soja o de garbanzos con un poco de agua y sal, debe quedarnos una consistencia como de huevos batidos. En otro plato ponemos un poco de harina y en un tercer plato el pan rallado con los corn flakes machacados (para machacar los corn flakes, sólo hay que meterlos en una bolsa de plástico y triturarlos).

Pasamos los filetes primero por harina (los sacudimos un poco con cuidado), luego por el „huevo batido“ y por último por el pan rallado con corn flakes.

Luego freímos los filetes por los dos lados en una sartén con algo de aceite. Quedarán crujientes y deliciosos.

Están muy buenos tal cual, pero se pueden acompañar también con salsa de tomate.


 Pues nada, preparad la nevera y que no paséis mucho calor ;-)

jueves, 1 de septiembre de 2016

Reciclando un espejo en plan belle epoque

Hace algunos años me compré una casita perdida por esos mundos de Dios (sí, sí, la casita de las mariposas o mejor dicho "las casitas", porque son dos casitas, una enfrente de otra, que parecen para enanitos, pero eso también les da su encanto). Bueno, pues resulta que estaban llenitas de tratos de lo más variopinto, desde un barreño de cinc, hasta una pistola (que la llevé a la policía y resultó que era de fogueo, pero yo preferí dejarla allí, vaya, en la policía). Y entre otras cosas salió un espejo, y como los espejos no se deben tirar así como así, pues decidí hacerle un marco.

Y no fue un marco cualquiera, sino un señor marco estilo belle epoque en el que la parte de arriba simboliza un río, que cae por la derecha como una cascada al mar, y por la izquierda suben las plantas hasta volver al río.


Mi trabajillo me ha dado, pero ha sido un trabajo hecho con gusto y sobre todo echándole mucho tiempo y paciencia, y la satisfacción de ir viéndolo crecer.

Así que os voy a explicar cómo lo he hecho.

Primero me hice con dos planchas de chapón, una más gruesa (que es la que va delante) y otra más fina (que es donde va incrustado el espejo). 

Luego dibujé el boceto que había hecho en papel al chapón grueso y empecé a recortar con la sierra de marquetería


Primero el borde de fuera


 y luego el de dentro


Después lijé bien los bordes

Antes
y después
Me quedó así


Luego dibujé el borde exterior sobre la plancha de chapón fina para que coincidiera perfectamente una vez cortada. En la parte del centro del chapón fino recorté el contorno del espejo.


 Puse las dos planchas de chapón ya listas (lijaditas y todo) una encima de otra 


y las pegué con un pegamento potente y la ayuda de algunas herramientas (porque además es que la madera estaba un poco combada y dio un poco la lata)


Cuando ya por fin se pegó, volví a lijar los bordes y corregí las diferencias y huecos con masilla. Y nueva tanda de lija.

A continuación le repasé con bolígrafo (apretando un poco) todo el dibujo interior para luego hacer surcos (me pareció una idea chula, pero ay, ay, ay, ¡¿quién me mandaría?!....).



Lo malo es que no tenía las herramientas adecuadas, así que con un punzón, mucha lija y más paciencia que el santo Job, la cosa fue tomando forma


Bonito, verdad?

Bueno, pues la parte mecánica ya está superada, ahora viene la cromática

En proceso
Ya terminado
Pinté un poco la parte de atrás del borde central para que no se reflejara en el espejo la madera


Y éste fue el resultado


Ya sólo quedaba montar el espejo. Encontré estas piezas, que no sé para qué se usan normalmente, pero a mí me vinieron muy bien



y como la madera seguía haciendo de las suyas y seguía algo combada, pues tuve que poner las piececillas un poco de aquella manera, para compensar el desajuste


Bueno, pues esta es la historia de mi espejo reciclado, ¿os ha gustado? A mi me ha encantado hacerlo, y es que para mí lo más bonito es el proceso creativo, el contacto plástico, el sacar lo que llevo dentro, el ser expresión de una dimensión mágica. El resultado da satisfacción, pero es sólo algo pasajero.


¡Hasta la próxima! (a ver qué se me ocurre reciclar)


 Por supuesto no podía faltar la mariposa ;-)

lunes, 22 de agosto de 2016

Crema vegana de remolacha y coco

Últimamente no tengo ganas de meterme en la cocina y guisotear, prefiero disfrutar del sol y el campo (ojala pudiera disfrutar también de la playa!!, pero, a falta de pan buenas son tortas y a falta de playa buenos son lagos, sí, de esos idílicos rodeado de montañas y prados).

Esta crema de remolacha se prepara en un periquete y está muy rica, yo incluso la he hecho para invitados y hasta me pidieron la receta.

La receta está sacada del libro de Lumira (una curadora chamana y maestra espiritual rusa) "Lumiras Schönheitsbuch" ("El libro de belleza de Lumira"), publicado en alemán. Es un libro muy interesante en el que se combina una cosmética natural con meditaciones y sobre todo la aceptación de nuestro cuerpo queriéndonos a nosotras mismas. Ya os contaré más sobre este libro en otra ocasión.


Y sin enrollarme más aquí va la receta (cantidad para 4 personas):
 
2-3 remolachas cocidas (según el tamaño)
4 patatas medianas
1 pizca de cilantro molido
2 rodajitas de jengibre fresco
2-3 hojas hierbaluisa o de hierbabuena (al gusto)
1 litro de caldo de verdura
Sal
1 lata de leche de coco (400 ml)

Pelamos las patatas y cortamos tanto las remolachas como las patatas en daditos, las ponemos a cocer en una cacerola con el caldo de verduras, el cilantro, el jengibre y las hojas de hierbaluisa o hierbabuena. Dejamos cocer hasta que las patatas estén tiernas.

Retiramos las hojas de hierba (al gusto pueden dejarse) y trituramos la sopa con la batidora hasta que nos quede una crema suave. Agregamos la leche de coco (menos una pizquita para la decoración) y removemos bien para integrarla. Rectificamos de sal y damos un hervor.

Servimos en tazones individuales. Para decorar hacemos una espiral con leche de coco sobre la superficie y con un palillo de dientes trazamos unas lineas desde el centro hacia los bordes.

Espero que os guste, y ¡¡a disfrutar de la vida!! (en la playa, el campo o donde encarte).

martes, 9 de agosto de 2016

Bizcocho vegano perfecto de chocolate

Amanece, ¿amanece?, pero si está más oscuro que la boca del lobo...!!

Pues sí, el día se presentó así:


Así que qué mejor oportunidad de poner en práctica el famoso refrán de "Al mal tiempo, buena cara" o "si el día viene negro, haz un bizcocho de chocolate" ;-)

Y eso hice, bizcocho de chocolate, que además se lo dedico a mi amigo del colegio Enrique. De él (que aún no es vegano) quiero citar estas bellas palabras: "Siempre me han encantado los bizcochos y dulces veganos. A veces me llevan a otra dimensión, como si supieran a cielo.Son unos momentos de gran paz y alegría. Es realmente curioso".


Éste es un bizcocho para los amantes del chocolate, con cachitos de chocolate negro que se derriten en la boca y un toque de naranja.

250 gr harina integral de espelta
30 gr cacao en polvo
1 sobre de levadura
3 puntitas de cuchillo de estevia
100 gr azúcar de abedul (también llamado xilitol)
1 pizca de vainilla
1 pizca de sal
Ralladura de naranja ecológica
2 cucharadas de linaza molida + 5 cucharadas de agua
80 gr aceite de girasol
125 gr yogur natural de soja sin azúcar
1 cucharada de vinagre de manzana
130 ml agua mineral con gas
100 gr chocolate negro sin azúcar o pepitas de chocolate
Opcional: 50 gr nueces picadas

Batimos la linza molida con 5 cucharadas de agua y dejamos reposar.

Meclamos bien los ingredientes secos: harina, levadura, sal, vainilla, cacao, estevia, xilitol y ralladura de naranja. Agregamos el chocolate en trocitos (o las pepitas) y las nueces, y mezclamos de nuevo.

Encendemos el horno a 180°.

Batimos el yogur con el aceite lo echamos a la mezcla seca y antes de remover añadimos el vinagre y el agua con gas de una vez. Mezclamos con cuidado sin remover mucho (aquí está el truco de la esponjosidad).

Vertemos la masa en un molde alargado previamente engrasado y enharinado, y horneamos durante unos 45 minutos. Hacemos la prueba del palillo y cuando salga limpio, estará listo el bizcocho.


Podemos disfrutar este esponjoso bizcocho de chocolate tal cual, cubierto de mermelada de naranja casera o acompañado de un rico helado de avellana.


miércoles, 27 de julio de 2016

Cómo purificar tu cuerpo y sanar tus dientes cada mañana casi sin darte cuenta

Este post es algo diferente, y es que quiero trasnmitiros un método maravilloso para purificar el cuerpo y sanar los dientes sin apenas darnos cuenta. El texto es una traducción algo libre del post de Victoria en su blog Rawexotic

Así que allá vamos:
 
Enjuagues de boca con aceite

Los enjuagues de boca con aceite son una técnica antigua ayurvédica que consiste en meterse una cucharada de aceite en la boca y hacer movimientos como de enjuague durante 20 minutos. Ésta técnica ayuda especialmente a mejorar la salud de los dientes y de la boca, pero también del resto del cuerpo, ya que sirve para eliminar toxinas a través de la mucosa bucal. Este método se usa en India desde hace siglos, y según fuentes ayurvédicas el aceite tradicional es el de sésamo, pero también se puede usar aceite de coco, de oliva o aceites con hierbas.

Antiguamente la gente no usaba cepillo ni pasta de dientes. Aunque nos parezca raro, el lavado bucal tal y como lo conocemos hoy día se introdujo en Europa en el año 1930. Sin embargo, según descubrimientos arqueológicos, nuestros antepasados tenían buenos dientes. Esto se debe por una parte a sus hábitos alimentarios: no consumían azúcar, cereales con gluten, harina blanca, pesticidas ni frutas de cultivo. Y por otro lado practicaban un cuidado bucal natural: masticaban ramitas de miswak (el árbol cepillo de dientes), además en muchas culturas el enjuague con aceite era un ritual diario.

¿Cuáles son las ventajas de los enjuagues con aceite?

  • Blanquea los dientes
  • previene y sana la caries
  • refresca el aliento
  • sana las encias sangrantes
  • refuerza los dientes que están flojos
  • disminuye el sarro
pero además tiene beneficios en otras partes del cuerpo:
  • mejora el sueño
  • disminuye la resaca
  • sana problemas de la piel (mejora el acné, la psoriasis y los eczemas)
Foto: www.rawexotic.com

¿Qué aceites se pueden usar?

La mayoría de las persona usan aceite de coco por su potente acción antibacteriana, pero también se pueden usar otros aceites, lo más importante es que sean aceites de alta calidad, ecológicos y obtenidos en frío. También se pueden alternar los aceites y así se aprovechan las ventajas de cada uno. Por ejemplo, un día aceite de coco, al día siguiente de cardo, al otro de oliva, etc.
El aceite de coco es antiséptico, el de oliva elimina el olor bucal, el de cáñamo tiene una acción terapéutica y un sabor muy agradable y el de sésamo posee una potente acción desintoxicante.

También se pueden usar aceites esenciales o con hierbas. Estos aceites tienen muchas propiedades antibacterianas, antivirales y antimicóticas (contra los hongos) y pueden aumentar la efectividad del proceso de enjuague. Además la boca absorve los aceites esenciales y el cuerpo experimenta los beneficios antioxidantes y curativos. Estos aceites pueden comprarse ya preparados o hacerlo una misma en casa.

Para el uso diario puedes añadir 3 gotitas de Wild Orange (naranja salvaje), Lemon (limón) o Peppermint (menta) al aceite que vayas a usar. Si tienes una infección o inflamación usa Clove (clavo), Cinnamon (canela) o Melaleuca (árbol del té) como una especie de remedio homeopático.


¿Cómo se hacen los enjuagues?

1. El mejor momento del día es por la mañana después de levantarnos, antes de comer o beber algo (ni siquiera agua), ya que por la noche se acumulan en la boca gran cantidad de bacterias, toxinas y gérmenes patógenos. Si no puedes hacerlo por la mañana, también es posible a otra hora del día, a ser posible antes de una comida.

2. Coge una cuchara de sopa, llénala del aceite elegido y métetela en la boca. Enjuágate la boca con el aceite, dejando que pase entre los dientes, durante 15 a 20 minutos. Absorbe, pásalo entre los dientes, mástícalo, muevélo de izquerda a derecha, de arriba abajo, y ten cuidado de no tragártelo, ya que está cargadode toxinas que seguro que no querrás tragar.
Si 20 minutos te parecen demasiado largos, aprovecha para hacerlo mientras te duchas, haces la cama, miras los emails o en el camino al trabajo (si vas en coche). Yo hago los enjuagues mientras friego los platos de la cena y preparo el desayuno, y apenas me doy cuenta de que han pasado ya los 20 minutos.

Si sientes que la boca está muy llena y quieres escupir el aceite, puedes hacerlo y tomar otra cucharada para el resto del tiempo que te quede.

3. Cuando hayan pasado los 20 minutos escupe el aceite en el cubo de la basura (no en el lavabo, ya que se el aceite se endurece y puede atorar las tuberías) y enjuágate varias veces con agua caliente o aún mejor con agua con sal. Si quieres puedes lavarte luego los dientes con una pasta natural.

4. Para obtener las ventajas del enjuague con aceite debes seguir este procedimiento con regularidad, a ser posible por la mañana. Como muy tarde empezarás a notar los primeros efectos positivos al cabo de 10 días.

Los 20 minutos son importantes, porque el aceite necesita este tiempo para entrar en los resquicios entre los dientes y las bolsas de la encía, alcanzar las bacterias escondidas allí y absorver la suciedad.


Y para terminar:

Al principio no es muy agradable meternos una cucharada de aceite en la boca cada mañana al levantarnos de la cama, pero a lo mejor te ayuda empezar con un aceite que te resulte a gradable de sabor. Si una cucharada te resulta mucho, empieza con una cucharadita de postre, y piensa en todos los beneficios que tiene para tus dientes y tu cuerpo. Al cabo de un tiempo el procedimiento se hace más agradable, el objetivo es que se convierta en una rutina como el lavarse los dientes.

Si de todas formas te das cuenta de que el enjuague con aceite no es para ti, puedes usar como alternativa aceite de coco en vez de pasta de dientes para lavarte. Simplemente introduce el cepillo en aceite de coco y límpiate después del lavado normal o incluso en vez de él. También puedes usar esta pasta de diente casera. Luego te enjuagas con agua caliente y verás lo limpios y suaves que sientes tus dientes.


viernes, 15 de julio de 2016

Mermelada de grosellas negras

Para mí antes el verano significaba playa, playa, calor, playa, amigos, playa, canciones, playa...

Desde que me fui de mi tierra malagueña apenas me doy cuenta de que es verano, y es que me falta la playa, pero a cambio hay campo, pajaritos, lagos y muchas frutitas silvestres, de esas que te encuentras paseando y son como pequeños tesoros de la naturaleza.

En mi jardín de la casa de las mariposas tengo unos groselleros yo diría que ancestrales, y cuando llego en verano están escondidos debajo de miles de plantas que no tienen nada que ver con ellos y que me recuerdan la selva.

Casi tengo que luchar a brazo partido con la guadaña
Esto está ya medio qué
Y aquí está el preciado fruto
Y más preciado es aún después de la cosecha


Bueno, pues me dejo ya de preámbulos y vamos al grano, o sea, a la mermelada (que por supuesto es sin azúcar)

Necesitamos:

750 gr grosellas negras

Lavamos las grosellas y las cocemos en una cacerola con la estevia y el xilitol hasta que se hay reducido el liquido que sueltan. 


































Debe quedar una textura espesa más o menos así:


Echamos la mermelada caliente en botes de cristal esterilizados, cerramos y ponemos los botes bocabajo para que se haga el vacío. Una vez abierto el bote conviene consumirla en el plazo de una semana, ya que si no fermenta.

Los botes podemos esterilizarlos fácilmente llenándolos de agua hirviendo (no olvidar la tapadera y el borde). Tiramos el agua y los dejamos secar bocabajo.


La mermelada de grosellas negras tiene un sabor recio que se presta muy bien para rellenar algunas tartas, como ésta (aunque ponga de arándanos se puede hacer perfectamente con grosellas) y por supuesto las tartaletitas con mermelada y queso fresco, que están de miedo en una fiesta de verano.

viernes, 1 de julio de 2016

Restaurante Maria Portuguesa en Coimbra

No sé si tomamos vacaciones para ir de viaje o vamos de viaje porque estamos en vacaciones, pero sea como sea, el caso es que a todos nos gusta ver lugares nuevos y sentir que el tiempo pasa más despacio (bueno, quizás no a todos, pero a mí sí, al menos de vez en cuando).

Y para todos los que también deseéis sentir que el tiempo pasa más despacio os recomiendo viajar a Portugal (no es necesario ir a paises lejanos). Allí el reloj va más lento, o quizás no sea el reloj, sino la gente. Todos tienen tiempo y se lo toman para disfrutar y para darlo en forma de amabilidad. 


Una de las ciudades de las que guardo un especial recuerdo es Coimbra, y en ella el restaurante Maria Portuguesa. 
Está en la Rua Joaquim António de Aguiar, n°128
Horario de 11 de la mañana a 12 de la noche. 
Teléfono: +351 925 344 924
No se trata de un restaurante vegano, ni siquiera vegetariano, pero sí con buenas opciones para ambos.


En realidad no teníamos intención de comer ese día en un restaurante, pero cuando eres vegana y yendo por la calle de pronto ves este cartel (y encima tienes hambrecilla porque son las 4 de la tarde y te has tirado todo el día literalmente para arriba y para abajo):


y además te sale a la puerta del local una mujer regordeta tarareando fados e invitándote a entrar en un local sumamente entrañable y que promete ser incluso divertido, pues al final vas y entras.


El restaurante es pequeñito (creo que sólo tenía 5 mesas), y a esa hora éramos los únicos clientes, con lo que la mujer regordeta (que al final resultó que no era Maria) se esmeró para hacernos unos platillos sencillos pero muy sabrosos:

Tornillos de pasta con champiñones, bechamel y semillas de linaza, pipas de girasol y de calabaza
Champiñones rellenos de cosas ricas
Todo eso acompañado de buena conversación (en una mezcla de portugués, español e inglés), risas y música de fados. Y al final una copita de un licor de la casa como regalo de cortesía.

Si váis por Coimbra merece a pena pasarse por allí, aunque sólo sea por la simpatía de la mujer de los fados.