viernes, 7 de diciembre de 2018

Angelitos musicales para tarjetas de Navidad (y también para colgar) DIY. Tutorial


No, este angelito no se come (que no todo va a ser comer...), sino que sirve para algo que ya no se estila en estos tiempos virtuales: ¡¡ Felicitar las Navidades en una tarjeta !! 

Sí, sí, ya sé que es mucho más rápido mandar un e-mail de esos a los que sólo se le cambia el nombre, o aún mejor, un whatsapp de grupo, o nada, vaya, que tampoco se muere nadie porque no le feliciten. Pero, dónde queda la magia, la ilusión de "oh!, ¡una carta de papel!", el abrir el sobre con un gusanillo de ilusión (que hoy día lo único que llega en papel son recibos y propaganda) y la sonrisa cálida al ver la tarjeta y quién nos la envía.

Yo siempre he sido muy de escribir cartas, pero de pronto un día me di cuenta de que ya no las escribo (ni las recibo, claro), por eso me gusta enviar tarjetas en Navidad, aunque sólo sea una vez al año, incluso sabiendo que sólo recibiré la mitad de las que mande, pero me hace ilusión acordarme de las personas que más valoro en este mundo y dedicarles unos minutos especiales. 

Por eso procuro tomarme tiempo para hacer las tarjetas yo misma, que sea algo de verdad especial. Éstas son las que hice el año pasado. Fueron muy poquitas y me tiré todo el día, pero es que yo soy muy mijita, ja, ja. Y al final quedaron preciosas y hasta me enteré de que algunos de los que las recibieron la pusieron delante del belén, qué ilu!!

Además no hace falta hacer tarjetas, los angelitos también pueden colgarse, aunque en ese caso la cabeza será una bola con agujerito.

Buenos, menos rollo y vamos a ver cómo se hacen.

Necesitaremos el siguiente material:


Lee abajo, que aquí faltan algunas cosas
  • 1 cartulina azul
  • Notas de villancicos (puedes bajártelas de internet, si no son de villancicos tampoco se nota, pero queda más auténtico, además hay quien lo lee, en serio)
  • Escuadra y cartabón
  • 1 lápiz
  • Bolitas de madera partidas por la mitad (las venden ya así). Si el angelito es para colgar no hará falta la cartulina, pero la bolita debe ser entera y con un agujerito para pasar el hilo)
  • Hilo de nylon
  • 1 tijeras
  • 1 aguja
  • 1 cuter
  • Pegamento
  • Polvitos de oro (como purpurina pero sin spray)
  • Folios blancos (uno para dos tarjetas)
  • Hilo de algodón blanco

Y ahora vamos a la tarea. Lo primero es cortar la cartulina en tamaño para tarjeta, o sea,  un DIN A5, lo que viene a ser 148 x 210 mm (más o menos).

Luego cortamos las partituras (que por cierto, a la hora de imprimirlas procurad que queden muy chiquititas, así están más monas. En el peor de los casos las copiáis y pegáis en un documento de word, no tiene más misterio. Pues eso. cortamos tiras de notas de unos 10 cm y luego a cada tira le cortamos otra vez 10 cm, como en esta foto:


Las tiras más largas nos servirán para el cuerpo del angelito y las más cortas (las cuadradas) para las alas.

Para hacer el cuerpo cogemos la tira más larga (como acabo de decir) y hacemos un doblez procurando que nos quede lo más fino posible:



Vamos doblando el papel hacia atrás y hacia alante de manera que nos quede como un acordeón:



Luego enhebramos la aguja con un pedacito de hilo de nylon y atravesamos la parte superior del acordeón (nos costará un poco de esfuerzo, pero podemos ayudarnos de una superficie dura o un dedal, cosa que nunca uso porque al final acabo pinchándome, ja, ja). Ah! si quieres usar el angelito para colgarlo procura que el hilo sea relativamente largo, ya que lo colgaremos de ese hilo:



Cuando hayamos atravesado todo el papel procuramos que el hilo sea igual de largo a ambos lados y hacemos un par de nudos para afianzar, pero atención, no cortes el hilo. Nos quedará así:



A continuación doblamos de la misma manera el cuadrado de papel para las alas, pero atravesaremos el acordeón justo por el medio, para ello usamos el mismo hilo de antes enhebrando la aguja con los dos cabos. 


Una vez pasado el hilo lo unimos al cuerpo del angelito y hacemos igualmente un par de nudos:


Antes de abrir las alas vamos a redondear los extremos cortando un poquito en redondo con las tijeras, así quedará más bonito al abrirlas:



Ahora es el momento de decidir si queremos el angelito para hacer una tarjeta o para colgarlo. En el caso de que queramos colgarlo pasaremos el hilo por una bolita de madera con agujerito. Conviene pegar el hilo echando un pegotito de pegamento (no de lápiz) dentro del agujerito, ya que los agujeros de las bolitas suelen ser relativamente anchos y si hacemos un nudo con el hilo de nylon se escapará de todas formas. Luego hacemos un nudo en los extremos del hilo y ya está listo para colgar. Si queremos el angelito para la tarjeta, podemos cortar el hilo una vez hecho los nuditos, y para la cabeza usaremos media bolita de madera.

A la izquierda el angelito para tarjeta y a la derecha para colgar
Y ahora ya sólo nos queda el montaje. Primero doblamos las cartulinas ya cortadas por la mitad. Antes de pegar el angelito debemos abrir las alas y el cuerpo para que quede más airoso. Luego echamos un poco de pegamento (esta vez sí de lápiz) en los pliegues posteriores tanto del cuerpo como de las alas del angelito y los pegamos en la tarjeta procurando dejar un espacio para la estrella. Después pegamos la cabeza colocándola entre las alas.



La foto es de la tarjeta ya terminada, pero lo único que falta es hacer la estrella, para eso sólo hay que pintar una estrella con el lápiz de pegamento (el mío estaba casi seco y me quedó algo cutre, pero con un lápiz en condiciones no debe de tener más misterio) y luego espolvorear el polvito mágico de oro, después se elimina lo que sobra poniendo la tarjeta de canto y dando unos golpecitos contra la mesa.

Para poder escribir en la tarjeta nos hace falta una hoja blanca dentro. Para eso partimos cada folio por la mitad y le cortamos un filito a lo largo y otro a lo ancho con el cuter y la escuadra y el cartabón, así la hoja nos quedará una pizquita más pequeña que la cartulina azul.

Para fijar la hoja cortamos un trozo largo de hilo de algodón (al menos tres veces el largo de la tarjeta), doblamos la hoja blanca por la mitad y la colocamos dentro de la tarjeta, luego pasamos el hilo uniendo la cartulina y la hoja blanca y le hacemos un lacito por fuera .



Y listo. Ya sólo queda escribir un bonito texto deseando una feliz Navidad. 

Aquí está mi colección de tarjetas que hice el año pasado, y os aviso que os lo toméis con tiempo, que cuando se hace algo así lo bonito es disfrutarlo.



Que os divirtáis haciendo angelitos y tarjetas, y si tienes alguna duda no dudes en preguntarme (valga la redundancia 😄).



miércoles, 28 de noviembre de 2018

Cocido de garbanzos con habichuelas y calabaza

Ayer entró el invierno por estos lares suizos. El día apareció blanco como la nieve (sí, sé que no soy muy original, pero es que así era, y no voy a decir blanco como la leche, a no ser que diga como la leche de soja, que es más bien un poco amarillenta, así que eso, blanco como la nieve que lo cubría todo como si fuera merengue). Total, que el día se presentó blanco como el merengue de aquafaba (esto de ser vegana lo complica todo muchísimo 😄).

Así que qué mejor que un platito bien calentito estilo antiguo, del tipo cocido de garbanzos con habichuelas (que es como en mi tierra malagueña se le dice a las judías verdes) y calabaza, que todavía quedan algunas.


Y como este año es para contar y no parar, prefiero no meterme en detalles y dejarme de rollos, así que aquí va la receta:

1 bote de garbanzos (o ¼ kg garbanzos secos)
½ kg de calabaza pelada
½ kg de habichuelas verdes
½ kg de patatas
2 dientes de ajo
Pimentón dulce
1 tomate
Un poco de vinagre
Sal
1½ litros de caldo vegetal

Si usáis garbanzos secos, habrá que ponerlos en remojo durante la noche y al día siguiente cocerlos con 1 zanahoría, 1 puerro y 1 apio durante 30 minutos en la olla a presión (o 1 hora en una cacerola normal. Quien tenga otros métodos, pues también puede usarlos). Este caldo se puede usar para nuestro cocido. Las verduras se pueden emplear para hacer un puré vegetal, pero no tienen nada que ver con esta receta.

Cortamos la calabaza en daditos medianos (vaya, lo que cabe en la boca) y la ponemos a cocer con las habichuelas, las patatas cortadas igual que la calabaza y el tomate entero en el caldo vegetal hasta que esté todo tierno.

Luego sacamos el tomate y un poco de calabaza a un vaso de batir, le echamos los ajos, el pimentón, un poco de caldo y un chorrito de vinagre (para que los ajos no se repitan los cortamos a lo largo y les sacamos el brote). Lo batimos todo bien y lo echamos a la verdura. Incorporamos los garbanzos, rectificamos de sal  y damos un hervor para que coja el gusto.

Pues ya está, ahora sólo queda soplar un poquito para no quemarnos.


Rezept auf Deutsch

2 kleine Dosen Kichererbsen (oder ¼ kg getrocknete Kichererbsen)
½ kg geschalter Kürbis
½ kg grüne Bohnen
½ kg Kartoffeln
2 Knoblauchzehen
Paprikapulver
1 Tomate
Essig
Salz
1½ L Gemüsebrühe

Die getrockneten Kichererbsen müssen über Nacht eingeweicht und am folgenden Tag mit 1 Karotte, 1 Stück Sellerie, 1 Lauchstange und etwas Salz im Schnellkochtopf 30 Minuten (oder in einem normalen Topf 1 Stunde) gekocht werden. Die Brühe kann man für dieses Rezept verwenden. Mit dem Gemüse kann man einen Gemüsebrei machen, aber es hat nichts mit diesem Rezept zu tun.

Kürbis und geschälte Kartoffeln in mundgerechten Stücken schneiden und zusammen mit den Bohnen und der Tomate in der Brühe kochen bis alles weich ist.

Tomate, einige Kürbisstücke, Knoblauch, Paprika und ein Schuss Essig mit dem Stabmixer gut pürieren. Um den Knoblauch verdaulicher zu machen, kann man die Zehen entlang halbieren und den Keim herausnehmen.

Diese Soße und die Kichererbsen zum Gemüse geben. Mit Salz abschmecken und kurz aufkochen.

Guten Appetit!


jueves, 1 de noviembre de 2018

Filetes de calabaza moscada con tzatziki. Día mundial del veganismo

Por alguna razón que no conozco a alguien se le ocurrió poner el día del veganismo el mismo día que el de todos los santos (un día antes del de los difuntos y uno después de halloween). No sé si había alguna intención de fondo del tipo "vamos a ponerlo este día para llamar la atención por la muerte de los millones de animales que son asesinados cada año a causa de una forma de vida no vegana". 

Hoy empiezo algo dramática, pero es que desgraciadamente el drama no parece tener fin, aunque quizás llegué el día en que, como dijo Leonardo da Vinci, el asesinato de animales se considere como el asesinato de personas (probablemente lo dijo en italiano y con otras palabras, o ni siquiera lo dijo, pero como si lo hubiera dicho).

Yo espero que llegue el día en que no sea necesario el día del veganismo y ni siquiera la palabra "veganismo" y todos sus derivados, porque  sea la forma normal de vivir y no haga falta una palabra para definirla ni un día especial para celebrarlo.

Pero hasta entonces seguiré publicando cada 1 de Noviembre una receta para celebrar este día y llamar la atención por la muerte de todos los animales indefensos que son asesinados por un filete, una lasca de jamón o una hamburguesa. Este año vamos a por una plato salado, por supuesto con calabazas, que es la época :-)


1 calabaza moscada
Harina de espelta
Pan rallado
Harina de garbanzo
Sal
Perejil
Aceite de girasol para freir

Para el tzaziki:

500 gr yogur natural de soja
½ pepino mediano
1 diente de ajo
1 cucharada de aceite de oliva
Sal
Opcional: perejil, eneldo u otra hierba al gusto

Cortamos la parte larga de la calabaza en rodajas de un dedo de gruesas y las pelamos.

En un plato hondo mezclamos harina de garbanzos, un poco de sal y agua hasta obtener una consistencia parecida a los huevos batidos. En otro plato ponemos un poco de harina y en un tercer plato el pan rallado con el perejil.

Pasamos los filetes primero por harina (los sacudimos un poco con cuidado), luego por la mezcla de harina de garbanzo y por último por el pan rallado con perejil, y los freímos por los dos lados en una sartén con algo de aceite. Para que  la calabaza quede tierna y a la vez no se quemen, bajamos el fuego cuando empiecen a dorarse y dejamos hacer unos minutos. Quedarán crujientes y deliciosos.

Luego hacemos el tzatiki. Rallamos el pepino y lo sazonamos. Lo dejamos reposar para que pierda el agua. Al cabo de un rato lo colamos y podemos usar este agua para un batido verde o simplemente beberla tal cual rebajándola con un poco de agua (ya que si no está muy salada).

Prensamos el ajo (si no tenéis prensa para ajos podéis picarlo muy menudo o usar ajo en polvo).

Mezclamos todos el yogur con el aceite, el ajo, los pepinos y las hierbas, y ya está listo.

Servimos los filetes de calabaza con el tzatziki.


Rezept auf Deutsch

1 mittelgroßer Butternusskürbis
Dinkelmehl
Kichererbsenmehl
Paniermehl
Salz
Petersilie
Sonnenblumenöl

Tzatziki:

500 g zuckerfreier Natursojajoghurt
½ mittelgroße Gurke
1 Knoblauchzehe
1 EL Olivenöl
Salz
Nach Geschmack: Petersilie, Dill oder andere Kräuter

Die lange Seite des Kürbisses in fingerdicke Scheiben schneiden und schälen.

Kichererbsenmehl mit  Wasser und etwas Salz schlagen, sodass es die Konsistenz von geschlagenen Eiern erreicht.

Mehl auf einem Teller schütten. Paniermehl mit Petersilie mischen. Kürbisschnitzel zuerst in Mehl wenden und etwas abschütteln, dann in die Kichererbsenmischung und zuletzt im Paniermehl mit Petersilie wenden.

Öl in einer Pfanne erhitzen und die Schnitzel von beiden Seiten knusprig braten.

Für den Tzatiziki: Gurke reiben und mit etwas Salz mischen. Eine Weile stehen lassen und dann durch einen Sieb seihen. Diese Flüssigkeit kann man mit etwas Wasser verdünnen und gleich trinken oder sie für einen grünen Smoothie verwenden.

Knoblauchzehe zerdrücken und mit dem Joghurt, dem Öl, der Gurke und den gewählten Kräutern mischen.

Die Kürbisschnitzel mit dem Tzatziki servieren.


miércoles, 24 de octubre de 2018

Bizcocho de almendra con ciruelitas imperiales

¿Dulce o salado? ¿Dulce o salado? ¡¡Cielos qué dilema!! y eso después de tanto tiempo sin aparecer por estos barrios...

Mi despensa rebosa de calabazas y frutas riquísimas (bueno, éstas las he tenido que congelar, porque ha sido una año en el que la naturaleza se ha puesto a derrochar todos sus recursos y ya no sabía qué hacer con tantas maravillas).

Esto es sólo una pequeña muestra 😉

Total, que me puse a hacer cosas ricas, no había quién me parara:

Botes y botes de mermelada















Tarta de ciruelitas con costra de almendras

Y al final me he decidido por este jugoso bizcocho de almendras relleno de ciruelitas imperiales, en dos versiones: cubierto de chocolate y espolvoreado con azúcar glas (que no es azúcar, pero da igual 😊):


Y ahora vamos a por la recetilla, que ya va siendo hora:

250 gr harina integral de espelta
50 gr almendras molidas
80 gr. xilitol
1 sobrecito de levadura
1 pizca de sal
Ralladura de limón biológico
Esencia de vainilla
3 cucharadas de semillas de linaza molidas + 7 cucharadas de agua
80 gr aceite de girasol
125 gr yogur natural de soja sin azúcar
100 ml zumo de naranja natural
300 gr ciruelitas imperiales deshuesadas

Ganache:
100 gr chocolate negro sin azúcar 
2 cucharaditas de aceite de coco
2 cucharaditas de xilitol molido con el molinillo de café
1 chorrito de leche vegetal

Encendemos el horno a 180°C.

Batimos la linaza con el agua y dejamos reposar.

Mezclamos la harina, las almendras, la estevia, el xilitol, la sal, la vainilla y la ralladura de limón, luego agregamos las ciruelitas partidas por la mitad y volvemos a mezclar.

Aparte batimos bien el yogur con el aceite, después añadimos la linaza y el zumo de naranja y batimos de nuevo. Mezclamos con los ingredientes secos con cuidado de no remover mucho, así nos quedará el bizcocho mucho más esponjoso.

Vertemos la mezcla en un molde alargado previamente engrasado y enharinado y dejamos cocer en el horno unos 45 - 50 minutos. Hacemos la pueba del palillo y cuando salga limpio estará el bizcocho listo.

Una vez frío el bizcocho hacemos la ganache derretimos el chocolate al baño maría, agregamos los demás ingredientes y cubrimos inmediatamente el bizcocho (con esta cantidad podemos cubrir todo el bizcocho, no sólo la mitad). La otra opción es simplemente espolvorear el bizcocho con xilitol molido con la ayuda de un colador. Las dos versiones están muy buenas.


Rezept auf Deutsch

250 g Dinkelvollkornmehl
50 g gemahlene Mandeln
3 x Tsp Stevia
80 g Xylit        
1 Päckchen Backpulver
1 Prise Salz
geriebene Zitronenschale (Bio)
Vanilleessenz
3 EL gemahlenen Leinsamen  + 7 EL Wasser
80 g Sonnenblumenöl
125 g Natursojajoghurt
100 ml frischer Orangensaft
300 g entkernten Mirabellen

Ganache:
100 g zuckerfreier Zartbitterschokolade
2 TL Kokosöl
2 TL gemahlener Xylit
1 Schuss Pflanzenmilch

Leinsamen mit Wasser schlagen und ruhen lassen.

Mehl mit Backpulver, Mandeln, Stevia, Xylit, Vanille, Salz und geriebenen Zitronenschale mischen. Entkernten Mirabellen hinzufügen und mischen.

Joghurt mit Öl schlagen. Leinsamen und Orangensaft unterheben und zu einer homogenen Creme schlagen.

Joghurtmischung mit den trockenen Zutaten vorsichtig mischen ohne viel zu rühren.

Backofen bei 180° vorheizen.

Teig in eine eingefettete Kastenform geben ca. 40 – 45 Minuten backen. Stäbchenprobe machen. Den Kuchen abkühlen lassen.

Für die Ganache Schokolade im Wasserbad schmelzen. Kokosöl, Xylit, und Pflanzenmilch unterheben. Den Kuchen gleich mit der Ganache streichen und im Kühlschrank abkühlen.

Tipp: Anstatt mit Schokolade kann man den Kuchen auch mit gemahlenen Xylit bestäuben, dafür ist ein Sieb sehr hilfreich.