martes, 4 de septiembre de 2018

Tartaletas rellenas de setas y no-pollo

El que mucho abarca poco aprieta, y aquí estoy con miles de ideas que me rondan la cabeza y no consigo aterrizar y centrarme en una de ellas, así que vamos a dejar la filosofía para otro momento y pisemos tierra.

Y bien, andando por mundos austriacos con un grupo de amigos nos encontramos con miles y miles de setas, se trataba de setas rebozuelo, que por esas tierras las llaman Eierschwammerl, algo así como setitas de huevo, y a pesar de que los veganos no comemos huevos, las Eierschwammerl están permitidas 😁

Ese día (lo típico) no llevaba la cámara para poder hacerles fotos, que es que eran de hacer reportaje, casi una invasión. A la siguiente excursión encontré una:





De éstas había más, pero sólo son para los enanitos de los cuentos y para hacerles fotos, porque si te la comes una vez, nunca jamás podrás volver a comer setas (ni ná de ná, porque en el mundo celestial creo que no se come).






La cosecha de huevos fue abundante (creo que cerca de 2 kilos) y dieron para mucho.


Y sin irme ya más por las ramas, allá vamos a la receta que se me ocurrió para preparar una parte.

Bueno, primero vamos a por una fotillo para ir haciendo boca:


Y ahora sí:

Tartaletas: 
125 gr harina integral de espelta
45 ml aceite de girasol
1½ cucharaditas de levadura en polvo
¼ cucharadita de sal
 cucharadas de agua

Relleno: 
400 gr setas (para esta receta he usado rebozuelo)
75 gr soja texturizada (a ser posible tipo pollo o simplemente en trozos largos)
Caldo de verduras
Aceite de girasol
200 ml nata de avena (u otra nata vegetal)
1 cebolla
Perejil
Pimienta
Sal
Mejorana u otra hierba aromática
Queso rallado vegano

Hacemos una pasta quebrada mezclando la harina, la levadura, sal y el aceite. Amasamos con los dedos, hasta que nos quede como serrín. Después añadimos el agua y seguimos amasando con las manos. Debe quedarnos una masa ligera, pero que no se desmorone. Si es necesario ponemos un poquito más de agua.

Encendemos el horno a 180°C.

Para hacer las tartaletas lo más fácil es usar moldes de silicona para magdalenas. Cogemos un poco de masa, hacemos una pelotita y forramos los moldes procurando que quede sólo una capa fina de masa en cada uno, no es necesario llegar hasta el filo. Pinchamos por aquí y por allí con un tenedor y los metemos en el horno durante 15 minutos cuidando de que no se quemen. Una vez listos esperamos a que se enfríen antes de desmoldar, si no se romperán.

Para el relleno cocemos la soja en caldo de verduras hasta que esté tierna. Luego le escurrimos el caldo y la rehogamos en una sartén con un poco de aceite.

Si el tipo de setas que usamos son rebozuelos, las limpiamos y las sumergimos durante dos minutos en agua hirviendo (las setas no deben hervir, así que bajamos el fuego). No os asustéis si disminuyen de tamaños, es normal y son bastante saciantes). De esta forma evitaremos el sabor algo amargo de los rebozuelos. A continuación escurrimos el agua, las secamos sobre un paño de cocina y las cortamos en trozos pequeños.

Si usáis otro tipo de setas (por ejemplo, champiñones  u otra seta cultivada) simplemente las lavamos y las cortamos en trozos pequeños.

Picamos la cebolla muy menuda y la freimos a fuego bajo con un poco de aceite hasta que esté transparente.

Añadimos las setas a la cebolla rehogada, agregamos la sal y la pimienta y dejamos hacer removiendo de vez en cuando. Una vez apagado el fuego echamos las hierbas y la nata. Incorporamos la soja preparada anteriormente y removemos bien.

Ya sólo nos queda rellenar las tartaletas generosamente con esta mezcla. Por último espolvoreamos con queso rallado vegano y gratinamos en el horno.

¡Buen provecho!

A que apetece?.....
 

Ah! me salieron 12, así que si alguien se anima... 😉😋


Rezept auf Deutsch 


Torteletts:
125g Vollkorndinkelmehl
45 ml Sonnenblumenöl
1½ TL Backpulver
½ TL Salz
2½ EL Wasser

Füllung:
400 g Pilze (ich habe Eierschwammerl, also Pfifferlinge, benutzt, man kann auch eine andere Pilzsorte nehmen)
75 g Sojageschnetzelte (z.B. Pulled Soja von Veganz)
Gemüsebrühe
Sonnenblumenöl
200 ml Hafersahne
1 Zwiebel
Petersilie
Salz
Pfeffer
Majoran
Geriebener veganer Käse (z.B. von Simply V)


Für den Mürbeteig Mehl, Backpulver, Öl und Salz  mit den Fingern vermischen bis eine krümelige Konsistenz entsteht. Dann Wasser nach und nach dazugeben und kneten.

Backofen auf 180°C vorheizen.

Am besten werden die Torteletts, wenn man sie Hilfe von Silikonmuffinförmchen macht. Ein Stückchen Teig nehmen, es zu einer Kugel drehen und die Innenseite des Muffinförmchens verkleiden, sodass der Teig möglichst dünn bleib (man muss nicht bis zum Rand kommen). Mit einer Gabel mehrmals stechen und die Förmchen ca. 15 Minuten backen. Sie dürfen nicht verbrennen! Die Torteletts auskühlen lassen, sonst werden sie auseinanderbrechen.

Für die Füllung zuerst die Sojastücke in Gemüsebrühe kochen bis sie weich sind. Dann abtropfen und anschließend in einer Pfanne mit etwas Öl anbraten.

Pfifferlinge in Kochwasser zwei Minuten tauchen, damit sie den bitteren Geschmack verlieren. Wasser abtropfen und die Pilze mit einem sauberen Geschirrtuch leicht abtupfen. Sollte man z.B. Champignons nehmen, braucht man sie nur unter fließendes Wasser  zu waschen. Dann die Pilze in kleine Stücke schneiden.

Zwiebel fein schneiden und in einer großen Pfanne mit ein bisschen Öl glasig dünsten. Pilze zu der Zwiebel geben, mit Salz und Pfeffer abschmecken und bei mittlerer Hitze gären. Wenn sie fertig sind, die Pfanne von der Hitzestelle nehmen und die Kräuter, die vorgekochte Soja und die Sahne unterheben.
Torteletts mit der Pilz-Sojamischung großzügig füllen. Geriebener veganer Käse darüber streuen und im Backofen unter dem Grill ein paar Minuten stellen.

Guten Appetit!

sábado, 11 de agosto de 2018

Strudel vegano de arándanos y manzana

Os acordáis de mi último post? Os prometía una receta dulce con esos tesoros que nos trae la naturaleza, y como lo prometido es deuda, aquí estoy con un delicioso strudel (que no significa otra cosa que rollo) de arándanos y manzana.


Hagamos un poco de historia, resulta que este año toda la lluvia casi del mundo se ha ido a una región de Austria llamada Steiermark, y mira por donde que es ahí donde está mi casita de las mariposas (ya la conocéis, no?). La verdad es que el calor que azota a Europa este verano es mucho más llevadero cuando cada tarde viene una tormenta y refresca el ambiente, aunque por otro lado también es un engorro porque se pone todo chorreando, pero el que se queja es porque quiere, otros tienen una sequía terrible, y la verdad, el agua es vida. Total, que con tanta agua y calor, este año ha crecido todo de una forma exuberante, la hierba de mi prado era más alta que yo (lo cual no es mucho, pero tratándose de hierba...!!), los arbustos silvestres de frutitas están a tope y toda la naturaleza está desbordante (para bien o para mal, según se mire).

Bueno, pues el otro día nos fuimos a coger arándanos y volvimos con dos bolsas hasta el filo, y es que cuando empiezas a coger es como un vicio y no puedes parar. Siempre me acuerdo de que cuando era chica soñaba de vez en cuando que iba por el campo y en lo alto de una colina movía la tierra con las manos (como la arena de la playa cuando se buscan coquinas en la orilla, aunque sea un ejemplo muy poco vegano, pero así era) y salían monedas de oro. Ahora sé que esas monedas de oro son los tesoros que encuentro en el bosque: fresitas, frambuesas, arándanos, moras, setas, y estoy enormemente agradecida.

A ver quién se resiste a estas maravillas...

El arándano posee gran cantidad de antioxidantes y flavonoides beneficiosos para la vista, son especialmente recomendables para las enfermedades de las vías urinarias (también como preventivo) y los trastornos intestinales y su contenido en azúcar es muy bajo. 


 Y sin más preámbulo (que ya va bien... 😉) vamos a por la receta:

125 gr harina integral de espelta
1 cucharada de aceite de girasol
¼ cucharadita de sal
60 ml agua tibia
150 gr arándanos
1 manzana
30 gr almendras molidas
50 gr azúcar de abedul
1 pizca de vainilla
1 cucharadita de canela

En un bol mezclamos la harina con el aceite, la sal y el agua y acabamos amasando con las manos hasta obtener una masa suave. Podemos dejar reposar media hora tapada en un lugar cálido, aunque no es absolutamente necesario.

Pelamos la manzana, la partimos en cuartos y la cortamos en láminas muy finas (lo mejor es hacerlo con la mandolina), luego la mezclamos con los arándanos, las almendras molidas, el azúcar de abedul, la vainilla y la canela.

A continuación extendemos la masa anterior sobre un paño de cocina limpio previamente espolvoreado con harina. Con la ayuda de un rodillo de madera hacemos un rectángulo grande, la masa debe quedar lo más fina posible, pero sin romperse.

Encendemos el horno a 180°C.

Extendemos la mezcla de frutas sobre la masa, y ahora viene la parte más delicada. Con la ayuda del paño vamos haciendo un rollo desde la parte más alargada hacia alante. En cada vuelta que le demos al rollo vamos cerrando los extremos. Por último pintamos el borde de la masa con un poco de agua y cerramos el rollo. Con cuidado pasamos el rollo a una bandeja de horno cubierta con papel de hornear o a un molde para gratinados y lo metemos en el horno durante 40 minutos aproximadamente.

Una vez listo podemos espolvorear azúcar de abedul molida con el molinillo de café o acompañar el strudel con una salsa de vainilla (que no tiene más misterio, simplemente mezclar un poco de maizena con leche vegetal, algo de azúcar de abedul, una pizca de vainilla al gusto, se calienta removiendo y voilà!).

Truco: Para que sea más fácil pasar el strudel a la bandeja de horno podemos estirar la masa directamente sobre el papel de hornear, el resto es igual.

En algún momento empezará a salir un líquido rojizo tirando a negro, que se convertirá en rico caramelo líquido de arándanos

Rezept auf Deutsch

125 g Dinkelvollkornmehl
1 EL Sonnenblumenöl
¼ TL Salz
60 ml lauwarmes Wasser
150 g Heidelbeere
1 Apfel (Jonagold oder ähnlich) ca. 150 g
30 g gehackte Mandeln
50 g Xylit
1 Msp. Vanille
1 TL Zimt

Mehl mit Öl, Salz und Wasser zu einem sehr weichen, geschmeidigen Teig verarbeiten. Teig in eine Schüssel geben und zugedeckt an einer warmen Stelle ½ Stunde ruhen lassen.

Inzwischen den Apfel schälen, vierteln und in dünne Scheiben schneiden. Apfel und Heidelbeere mit gehackten Mandeln, Xylit, Vanille und Zimt vermischen.

Anschließend ein sauberes Küchentuch auf der Arbeitsfläche ausbreiten und mit Mehl bestreuen. Den Teig auf dem Küchentuch mit einem Nudelholz zu einem großen Rechteck ausrollen. Der Teig sollte nun eine dünne Schicht darstellen.

Den Backofen bei 180° C Ober/Unterhitze vorheizen.

Die Apfel-Heidelbeermischung auf das Teig-Rechteck geben. Das Tuch vorsichtig an einer Längsseite anheben und den Teig einrollen. Bei jeder Drehung die Ecken einziehen. Den Rand der Strudel mit etwas Wasser schließen. Die Rolle vorsichtig in eine Auflaufform oder in ein mit Backpapier ausgelegtes Blech legen.

Den Strudel ca. 40 Minuten bei 180° auf der mittleren Schiene backen.

Nach Wunsch kann man den Strudel mit gemahlenem Xylit bestreuen oder sogar mit einer Vanillesoße essen.

Tipp: Man kann den Teig direkt auf dem Backpapier ausbreiten, so wird es einfacher, den Strudel auf dem Backblech zu legen.

domingo, 22 de julio de 2018

Ensalada con quinoa y garbanzos

Este verano me tiene loca. En primavera me fui al invierno (ya os contaré más despacio mis aventuras veganas por Perú) mientras aquí parecía verano y ahora que es verano unos días parece otoño, otros primavera y el resto un verano loco con tormentas a porrillo (eso me pasa por irme a mi casita de las mariposas).

No paro de encontrarme miles de tesoros que la naturaleza me regala a espuestar: setas, grosellas, frambuesas, arándanos, fresitas, y luego los calabacines que me regalan los vecinos, ah! y por supuesto las ortigas y demás hierbas silvestres. Y claro, con tantas cosas ricas estoy muy tentada de escribir recetas dulces: pastelitos de fresitas, Strudel de arándanos, zumo de grosellas, bizcocho de calabacín, pero no, no, hoy vamos por lo sano, una ensalada fresquita, nutritiva y muy equilibrada (la próxima receta va de dulces, seguro, que también son sanos 😉).


Es muy fácil y está muy rica, las cantidades son para 4 personas como acompañamiento, si queréis hartaros de ensalada sólo tenéis que poner el doble.

200 gr garbanzos cocidos
50 gr quinoa
1 tomate
1 zanahoria
1 pepino mediano
½ cebolla
Aceite de oliva
Albahaca fresca
Vinagre de manzana
Sal

Lavamos la quinoa en agua fría y ponemos a cocer con doble cantidad de agua y un poco de sal hasta que este tierna (agregamos más agua si es necesario).

Cortamos la cebolla muy menuda y el tomate y el pepino en daditos pequeños, rallamos la zanahoria y picamos la albahaca (sin lavarla!).

En una ensaladera mezclamos la verdura con los garbanzos escurridos y la quinoa. Aliñamos con aceite, vinagre y sal, y ¡lista para comer!


Rezept auf Deutsch

200 g gekochte Kichererbsen
50 g Quinoa
1 Tomate
1 Karotte
½ Gurke
½ Zwiebel
Olivenöl
Frisches Basilikum
Apfelessig
Salz

Quinoa mit kalten Wasser waschen und in 100 ml Wasser und etwas Salz weich kochen (evtl. etwas mehr Wasser hinzufügen).

Zwiebel sehr klein hacken. Tomate und Gurke klein würfeln und Karotte reiben. Basilikum klein schneiden.

Abgetropfte Kichererbsen, Quinoa und Gemüse in eine Salatschüssel geben. Mit Olivenöl, Apfelessig und Salz anmachen und gut mischen. Fertig!