jueves, 14 de abril de 2016

Paisajes de Einsiedeln. Blogger Traveller

¿Os acordáis de Blogger Traveller, la iniciativa del blog Midulcedemelocotón que nos invita a viajar sin movernos de casa? (sí, claro que es más chulo viajar de verdad, pero a veces no se puede, y así conocemos lugares muy especiales, porque todo los participantes se esmeran mucho, y además va por temas). Cada uno tiene que publicar sobre el tema que toque referido a la ciudad donde vive.

Ya os enseñé el monasterio de Einsiedeln (un pueblecito suizo, que es donde vivo actualmente), la Navidad en Einsiedeln y lo blanco que te quiero blanco que puede llegar a estar Einsiedeln.

El tema de este mes es: Paisaje

Esta es la vista desde lo alto de la colina que hay detrás del monasterio
Einsiedeln se caracteriza por dos cosas: el monasterio y los paisajes. Estamos cerca de las montañas, a 900 m sobre el nivel del mar, y es todo precioso.

Pero un paisaje no es "un" paisaje, sino que cambia según la estación, y está lleno de contrastes.



Este es el mismo lago, pero desde la orilla:
En verano
y en invierno
Este es el monasterio por detrás:
En verano
y en invierno
La vista desde mi casa:
En primavera
y... sí, adivinásteis, en invierno ;-)
Y al otro lado del pueblo hay un valle donde podemos encontrar este estanque:

El invierno da un toque mágico a los pasajes

Este prado es una pista de esquí de fondo bajo la influencia del cambio climático:
El 2 de Febrero de este año
y dos días más tardes, uff!, qué alivio que haya nieve...!
El año pasado

Estas vistas del monasterio son desde otra ventana de mi casa:


Y por último una vista general del pueblo desde la montaña que se ve al fondo en la foto de la pista de esquí de fondo (bueno, después de andar un "poco" más, je, je). A la izquierda se ve el monasterio y detrás de la colina con el bosque está el lago de la primera foto.

Espero que os hayan gustado los paisajes de mi pueblo. A mí me parece un sitio precioso.

Si queréis ver los paisajes de otr@s participantes de Blogger Traveller, podéis pinchar aquí

Datos de actualidad (18 Mayo) ¡¡He sido la ganadora del mes de Abril!! ¡Muchísimas gracias a todas las que me habéis votado! :-))

viernes, 1 de abril de 2016

El misterio de los atrapasueños. DIY (Tutorial)

Atención maños@s y pacientes (o l@s que queréis serlo), este es un reto a la paciencia (sobre todo si decidís aprender a hacer atrapasueños mirando videos en youtube, ja, ja, no os lo recomiendo).

Pero antes de introduciros en el misterio de cómo se hace un atrapasueños, vamos a culturizarnos un poco ;-)

El atrapasueños no es sólo un objeto cutre de colores que venden en los chinos (como me dijo mi hermana cuando le conté que quería hacerle uno a mi sobrina por su cumpleaños, y yo, que vivo en un sitio donde no hay tiendas de chinos, pues me quedé un poco "pa' llá", vaya, algo descolocada y, si digo la verdad, decepcionada, porque me encantan los regalos artesanales hechos por una misma, y me hacía mucha ilusión). 


El atrapasueños tiene su magia y su historia. Se trata de un aro con una especie de telaraña en el centro y adornado con amuletos y objetos relacionados con la persona a la que están dirigidos (yo cuando hago uno procuro meterme en la persona que lo va a recibir y así saber lo que le va). Su origen está en un pueblo nativo de América del Norte, el pueblo ojibwa. Según ellos el atrapasueños filtra los sueños, los malos se quedan atrapados en la red y desaparecen con la primera luz del amanecer, mientras que los buenos pasan a través de los agujeros y llegan al durmiente.

Sin embargo para el pueblo lakota, de la tribu de los siux, actúa justamente al revés: los sueños malos pasan a través de la red, y los buenos quedan atrapados y se deslizan por las plumas hasta llegar a la persona que está durmiendo debajo.

Yo me quedo con la versión de los ojibwa, ya que no siempre uso plumas (porque no las compro*, sino que uso las que me encuentro en mis paseos por el campo o la playa, y no siempre es fácil encontrarlas), además me gusta más la idea de que los sueños malos queden atrapados y luego desaparezcan. Aparte de eso, mi atrapasueños lo tengo colgado en la ventana, no sobre la cama, así no me llegan los sueños malos ni de rebote.

* Las plumas compradas son de criaderos y es como los edredones y las chaquetas de plumas, obtenidas a partir del sufimiento animal

Yo considero que los atrapasueños no deben comprarse, porque son algo muy personal y deben llevar el espíritu del que lo hace y para el que se hace.

Bueno, ¿y cómo se hacen?

Lo primero es reunir los materiales necesarios:

1 aro metálico (de unos 15 cm de diámetro para empezar) o alambre grueso
Cinta adhesiva ancha (si optamos por el alambre)
Hilo  (por ejemplo para hacer croché)
Cinta del color que nos guste (a mí me gusta usar cinta de rafia)
1 aguja de coser lana, pero con la punta redonda (esto es importante)
Pegamento
Objetos mágicos variados: bolitas de madera u otro material (cuidad de que el agujero sea grandecito), caracoles, conchas, piñas, trozos de madera encontrados en el bosque, plumas de gaviota u otro pájaro, etc, etc.

Ah! y lo más importante: muuuucha paciencia y contacto interior (nada de hacerlo viendo la tele o interrumpiendo cada dos por tres con mensajes de whatsapp)

Vamos a ver el procedimeinto basándonos en uno chiquitito (que luego servirá de adorno para uno grande)

Partimos de alambre y cinta adhesiva:
 









Enrollamos el alambre en algo circular para darle forma:
 

envolvemos el alambre con cinta adhesiva:












y luego con rafia del color que nos guste:


El principio lo doblamos y lo envolvemos con la rafia
A continuación cojemos un cabo de hilo de croché bien largo (para los aritos chicos, de unos 5 cm de diámetro vale con el largo de un brazo y un poquillo más, dependiendo de lo largo que tengáis los brazos ;-)) y lo enhebramos en la aguja. A mí me gusta usar hilo de algodón, pero esto es optativo, según el gusto del consumidor.

Atamos un extremo del hilo y pasamos la aguja por encima del aro, volviendo de atrás hacia alante por el hueco (mirad lo foto y lo entenderéis mejor)
 Así dividimos el aro en partes iguales: 

Al final de la primera vuelta se pasa la aguja por el primer nudo
Luego hacemos la segunda vuelta, buscando siempre el centro de cada segmento:

La primera parte de cada vuelta quedará doble (podemos enrollar el hilo hasta llegar al centro o dejarlo tal cual, yo lo dejo tal cual)
Conviene estirar lo más posible para que no quede flojo. Lo más fácil es sujetar el último nudo (yo no lo he hecho para que podáis ver cómo queda)
El método es sencillo: pasar siempre la aguja de arriba a abajo por la base del triángulo, dejando la base del triángulo por encima y el hilo que corre por debajo (una imagen vale más que mil palabras):

Este es el principio de la tercera vuelta
Cuando llegamos al final de cada vuelta, metemos la aguja por medio de los hilos dobles, siguiendo siempre el mismo procedimiento:


Llegará un momento en que no podamos seguir porque el agujero es demasiado chico y resulta difícil seguir trabajando (o se nos ha acabado el hilo, cielos qué horror!), así que al acabar esa última vuelta hacemos el nudo doble:


A mí me gusta dejar un cabito (no cortarlo a rás) y pegarlo con pegamento:


Bien, pues ya tenemos un atrapasueños enano.

El grande se hace igual, pero con más paciencia y talento:

Para el atrapasueños que os enseño arriba he usado un aro de metal (que es una de las cosas más difíciles del mundo de encontrar, por eso se me ocurrió hacer el de mi sobrina con alambre, pero al tirar de los hilos para apretar, tomó una forma como de flor, que le dió un aire un tanto rústico y amorfo. Por eso os recomiendo que si lo hacéis con alambre, lo envolváis bien con la cinta adhesiva todo alrededor, para darle firmeza)

Este es el que le hice a mi sobrina, al menos no es para nada tipo chinos ;-)

Pues nada, sigamos con el aro grande. He cogido un aro de 20 cm, lo cual es relativamente grande para principiantes. El hilo debe ser una especie de "hebra de María moco, que hizo un camisón y le sobró pa otro", o como la túnica de Cristo, que era de una sola pieza, vaya, que debe ser lo suficientemente largo porque no se pueden hacer nudos por medio (si queremos que nos salga bonito y bien). Yo he cogido la medida de tres veces los brazos abiertos (me sobró, pero más vale que sobre y no que falte).

Primero lo dividimos en partes iguales (igual que los chicos, pero en más partes)
Yo lo hice a ojo y es bastante latoso, porque no sale a la primera (ni a la segunda, ni a la tercera, y hay que andar ajustando), pero también se puede coger una plantilla de lineas, poner el aro encima y marcar con jaboncillo (la cantidad de divisiones depende del tamaño del aro y de lo tupida que queramos la red).

Esto es sólo un ejemplo. Con tantas divisones será difícil de trabajar a medida que lleguemos al centro

El resto del procedimiento es el mismo, buscando siempre el centro de la base del triángulo, sujetando el último nudo para estirar bien y pasando la aguja de arriba hacia atrás y de abajo hacia alante: 


Y al final de cada vuelta metiendo la aguja entre los hilos dobles:


Y así queda:

Para que el centro quede más curiosito, le he pasado un hilo recorriendo la circunferencia interior
Esto es la esencia del atrapasueños. El resto ya depende del espíritu y el gusto de cada cual, pero no olvidéis nunca pensar en la persona a la que se lo vayáis a hacer, y sentir con ella. 

Hacer un atrapasueños es como un ritual y empieza en el corazón, sigue con la búsqueda de los elementos que servirán de adorno y que nos permitirá dar paseos meditativos, asombrándonos de todo lo que nos ofrece la naturaleza y dejándonos sorprender (si buscáis una pluma encontraréis una concha, porque los tesoros no se pueden obligar, son ellos los que te encuantran a tí, no tú a ellos), continúa con el trabajo paciente, que nos recuerda que el camino es la meta, y aunque estemos deseando verlo acabado, veremos que la realización en sí es una satisfacción, porque como todo lo creativo, seguimos nuestra voz interior y expresamos lo que llevamos dentro. Y por último lo colgamos, lo observamos y nos sentimos artistas, creador@s, asombrados de nosotr@s mism@s.

Estos son otros atrapasueños que he hecho. Aprendí no hace mucho en casa de una amiga alemana, y aunque ella no pueda entender lo que escribo, quiero darle las gracias por enseñarme el misterio de los atrapasueños (vielen Dank Maria!).

Este fue el que hice con ella para aprender (las plumas me las dio ella)

El primero que hice sola (con alambre)

El segundo (con aro metálico)
Y ahora también vosotros conocéis el misterio de los atrapasueños. Si hacéis uno mandadme vuestro enlace en los comentarios, me encantaría verlo. Seguro que descubrís un mundo desconocido en vuestro interior.

viernes, 25 de marzo de 2016

Conejitos de Pascua veganos (Osterhasen a la española)

Antiguamente en España se hacían torrijas para Semana Santa, y en Alemania y otros países del centro de Europa venía el conejito de Pascua y traía huevos de chocolate. La gente pintaba huevos, recibía huevos y seguramente les subiría el colesterol por las nubes de comer huevos a todas horas del día. Suerte que tengo de ser vegana :-)

Pero eso era antiguamente, ahora, desde que se han extendido las multinacionales por todas partes, pues ya hay de todo en todos los países (menos las torrijas, que aún no las he visto por aquí ;-)) y la gente seguramente sigue comiendo huevos, sin preocuparse de donde vienen :-(

Yo en este sentido soy muy tradicional, y quizás no tanto por la tradición, sino por sentimentalismo. Me gusta que cada sitio tenga sus cosas, así hace más ilusión, y si encima son cosas caseras, pues aún más (y si además son veganas, ya ni te cuento...)

Así que esta tarde me he puesto y he hecho estos conejitos de Pascua, pero con una receta estilo español, con su aceitito de oliva y su matalahúga (o matalahúva o simplemente anís)

 
Y ésta es la receta (con ella también se pueden hacer bollitos, y es que todo tiene su historia: Cuando yo era chica había un pastelería en Málaga que tenía un obrador y se llamaba María Manín. Todas las tardes hacían los famosos y codiciados bollitos de María Manín, y toda la calle se llenaba de un olor delicioso que obligaba a la gente a hacer cola en la calle para comprarlos, porque el local era muy chico y cuando se acababan, se acababan y listo. Sabían a anís y aceite de oliva, y tenían una costrita por encima de azúcar caramelizada, mmmhh.... Yo era muy chica, pero nunca se me olvidarán esos bollitos). Y mira por donde que después de muchos años me acordé con nostalgia de los bollitos de María Manín y me dije: "Rocío, vamos a inventarlos de nuevo", y éste fue el resultado (hoy en forma de conejo).

Y ahora sí que sí, que aquí viene la receta:

350 gr harina integral de espelta (como excepción he usado mitad y mitad de harina integral y harina blanca, eso sí, de espelta, para que no salgan tan oscuros)
15 gr levadura fresca
2 cucharaditas de levadura en polvo
2 cucharaditas de anís en grano
150 ml leche vegetal tibia
1½ cucharadas de semillas de linaza molidas + 3 cucharadas de agua
½ cucharadita de sal
3 puntitas de cuchillo de estevia
70 gr aceite de oliva
Xilitol (molido con el molinillo de café)

Diluimos la levadura fresca en un poco de leche vegetal tibia.

Batimos bien la linaza molida con el agua y dejamos reposar.

Mezclamos la harina con la levadura en polvo, el anís, la sal y la estevia. Vertemos la levadura disuelta en la mezcla de harina.

Batimos el aceite con la linaza y lo agregamos a la harina. Poco a poco vamos echando la leche mientras mezclamos primero con una cuchara y a continuación con las manos. Amasamos un rato hasta obtener una masa elástica.

Depositamos la masa en un bol, que metemos a su vez en una bolsa de plástico y dejamos reposar en un lugar cálido durante una hora.

Pasado ese tiempo dividimos la masa en 8 partes iguales (para 8 conejitos). De una porción cogemos un tercio de la masa para la cabeza y le damos forma de huevo, alargando un extremo un poco más. Con un pegotito hacemos una bolita para la cola, y con el resto hacemos un rulo, lo enrollamos como un caracol, y le pegamos la cabeza y la cola. 



Hacemos un corte en el extremo largo de la cabeza y separamos un poco, así tendremos las orejas. Colocamos el conejito sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear y de la misma manera hacemos los otros conejitos. Metemos la bandeja de horno en una bolsa de plástico y volvemos a dejar reposar durante media hora.

Antes de que suban
Después de subir, con su ojito de chocolate
Precalentamos el horno a 200°. Hacemos una mezcla de xilitol con un poco de agua y cubrimos los conejitos con ella, luego le ponemos a cada conejito una pepita de chocolate o una pasita para hacer el ojo y los cocemos durante 20 minutos hasta que estén dorados.

Recién sacados del horno
Los dejamos enfriar. Se pueden comer tal cual o acompañando a un chocolatito caliente. Mmmmmhhh...!

¡¡ Felices Pascuas !!


Rezept auf Deutsch

175 g Dinkelvollkornmehl

175 g Dinkelweißmehl
15 g frischer Hefe
2 TL Backpulver
2 TL Anis
150 ml lauwarme Pflanzenmilch (Soja, Hafer, Reis,...)
1½ EL gemahlene Leinsamen + 3 EL Wasser
½ TL Salz
3 x ⅛ Tsp Stevia
70 g Olivenöl
Xylit (mit der Kaffeemühle mahlen)

Frischer Hefe in etwas lauwarme Pflanzenmilch auflösen.

Leinsamen gut mit dem Wasser schlagen und ruhen lassen.

Mehl, Backpulver, Anis, Salz und Stevia gut miteinander mischen. Aufgelöster Hefe hinzufügen.

Öl mit Leinsamen schlagen und der Mehlmischung unterheben. Nach und nach die Pflanzenmilch unterrühren. Mit den Händen kneten bis ein weicher aber nicht klebriger Teig entsteht.

Den Teig in eine große Schüssel legen und zugedeckt eine Stunde an einem warmen Ort gehen lassen.

Dann den Teig in 8 gleich große Stücke teilen. Von jeder Portion ein Drittel vom Teig für den Kopf nehmen und eiförmig mit den Händen drehen. Mit einem kleinen Teigklumpen eine Kugel für den Schwanz formen. Den Rest vom Teig länglich rollen und eine Schnecke formen. Den Kopf von der breiteren Seite dazu kleben und mit einem scharfen Messer an der länglichen Seite die Ohren schneiden und etwas auseinander trennen. Dann den Schwanz kleben und den Hase vorsichtig auf ein mit Backpapier belegtes Blech stellen. Alle weiteren Hasen genauso formen. Blech in eine große Plastiktüte hineinlegen und weitere 30 Minuten gehen lassen.

Backofen bei 200° vorheizen. An jedem Hasen eine Rosine oder ein Schokotropf als Auge kleben. Hasen im Backofen ca. 20 Minuten goldbraun backen.

Danach die Hasen mit gemahlenem Xylit bestreuen und wieder im ausgeschalteten Backofen 5 Minuten stellen.

Hasen auskühlen lassen. Man kann sie einfach essen oder mit einer heißen Schokolade genießen. Lecker!