viernes, 20 de abril de 2018

Bizcocho vegano de vino tinto y chocolate

No sé si a vosotros os pasa, pero a nosotros nos regalan un montón de botellas de vino tinto, o a lo mejor es que como no solemos beber (y menos vino tinto, que a mí personalmente me sienta fatal), pues se van acumulando y ya no sabe una qué hacer. 

Cuando puedo las regalo, pero a veces se me ocurren recetas, como la de las peras al vino tinto, que están de rechupete, y como ahora tengo la vena de los bizcochos sencillos (dicen que un buen bizcocho es mucho más difícil que una tarta, porque la tarta, con las cremas y demás se arregla, pero el bizcocho es eso, bizcocho), pues allá vamos con el bizcocho de vivo tinto (receta veganizada del ancestral bizcocho de vino tinto de mi suegra).

Y aviso: también es apta para niños (lo mismo que las peras) porque el alcohol se evapora con el calor.


Nos saldrá un bizcocho muy esponjoso con un ligero sabor afrutado.

200 gr harina integral de espelta

100 gr avellanas molidas
2 cucharadas de cacao en polvo
100 gr xilitol
1 cucharadita de canela en polvo
Esencia de vainilla
1 sobrecito de levadura en polvo
1 pizca de sal
3 cucharadas de semillas de linaza molida + 7 cucharadas de agua
1/8 l. vino tinto
80 gr aceite de girasol
100 ml leche vegetal

Encendemos el horno a 180°.

Batimos la linaza con el agua y dejamos reposar.

Mezclamos la harina, las avellanas, el cacao, la estevia, el xilitol, la canela, la levadura, la sal y la vainilla. Luego añadimos el aceite, el vino, la linaza y la leche, removiendo continuamente.

Vertemos la mezcla en un molde alargado previamente engrasado y enharinado y lo metemos en el horno a 180° durante 30-35 minutos. Pinchamos con un palillo de madera y si sale limpio está el bizcocho listo.

Sugerencia: Este bizcocho puede comerse tal cual, cubrirlo con un ganaché de chocolate o usarlo como base para diversas tartas, por ejemplo para las “Taritas con mousse de fresa”. En este caso yo simplemente le he dado un riego con una mezcla de xilitol molido y agua.



Rezept auf Deutsch:

200 g Dinkelvollkornmehl
100 g gemahlene Haselnüsse
2 EL Kakaopulver
4 x ⅛ Tsp Stevia
100 g Xylit
1 TL Zimt
Vanilleesenz
1 Pk. Backpulver
1 Prise Salz
3 El gemahlene Leinsamen + 7 EL Wasser
⅛ l (125 ml) Rotwein
80 g Sonnenblumenöl
100 ml Pflanzenmilch

Backofen bei 180° vorheizen.

Leinsamen mit Wasser schlagen und beiseite legen.

Mehl mit Haselnüssen, Kakao, Stevia, Xylit, Zimt, Backpulver, Salz und Vanille mischen.  Öl mit Leinsamen schlagen, Wein und Pflanzenmilch hineinrühren und mit den trockenen Zutaten mischen.

Teig in eine eingefettete runde Springform (ca. 22 cm Ø) oder eine lange Form füllen und im vorgeheizten Backofen 30-35 Min. backen. Stäbchenprobe machen.

Tipp: Man kann den Kuchen einfach so essen, mit einem Schokoladeganache streichen oder ihn als Basis für Torten verwenden, z.B. "Törtchen mit Erdbeermousse".


viernes, 6 de abril de 2018

Crepes veganos rellenos de verduras al coco masala

Hoy no me voy a enrollar (bueno, sólo un poquito 😊). 

El otro día veníamos de hacer una excursión, en el estómago sonaban sinfonías wagnerianas y al abrir la nevera estaba casi tan vacía como nuestros estómagos. Cielos, qué hacer! 😱. No había más remedio que echar mano de lo que pillara, y así salió este platillo lleno de color, contundente y a la vez ligero (sí, ya sé que suena contradictorio, pero probad y veréis lo que quiero decir). El punto de curry masala y de leche de coco lo hace muy especial, y aunque suene exótico (de esas especias que "nadie tiene en casa", es muy sencillo de tunear). Podéis usar las verduras que queráis, yo eran éstas las que tenía.


Crepes (para 4 personas)

150 gr harina integral de espelta (o harina de trigo sarraceno si las quieres sin gluten)
350 ml. leche de soja
Un poco de sal
Aceite de girasol para freirlos

Mezclamos bien la harina con la leche de soja y la sal con unas varillas. Debe quedarnos una mezcla líquida pero con cierto cuerpo.

En una sartén mediana antiadherente (la mía es de 16 cm Ø de fondo) echamos unas gotas de aceite, cuando esté caliente ponemos un poco de la mezcla en la sartén con un cucharón. La extendemos por toda la superficie rápidamente moviendo la sartén en el aire de un lado para otro (debe cubrir toda la superficie sin quedar demasiado grueso). Dejamos que se haga un momento a fuego fuerte, movemos la sartén para que el crepe se despegue, y ahora viene la parte más divertida: con un impulso rápido y seguro echamos el crepe al aire de modo que se dé la vuelta y lo recogemos hábilmente con la sartén. Si no os atrevéis, podéis simplemente darle la vuelta con una espátula. Es cuestión de probar y cogerle el tranquillo ;-)

A medida que vayamos haciendo los crepes, habrá que bajar un poco el fuego para que no se quemen.

Colocamos los crepes uno encima de otro en un plato hasta el momento de servir.

Relleno:

1 cucharada de semillas de sésamo
1 puerro
2 zanahorias
1 pedacito de coliflor
150 gr soja texturizada en tiras
Aceite de girasol
Sal
Especias coco masala
150 ml leche de coco (de lata)

Hidratamos la soja texturizada en agua caliente o caldo vegetal hasta que esté tierna (si no encuentras soja texturizada en tiras puedes usarla en dados o cortar medallones de soja en tiras).

Cortamos el puerro en rodajas finas. Pelamos la zanahoria y la cortamos en tiras finas con la mandolina. Picamos la coliflor en trocitos pequeños. Escurrimos la soja hasta que no suelte más líquido.

En una sartén mediana echamos algo de aceite y tostamos el sésamo a fuego medio cuidando de que no se queme. A continuación añadimos el puerro y lo rehogamos hasta que esté tierno, luego agregamos la soja texturizada y seguimos rehogando removiendo de vez en cuando. Ahora echamos la zanahoria y la coliflor, sazonamos y agregamos las especias. Dejamos que se haga a fuego medio-bajo sin olvidarnos de remover de vez en cuando.

Una vez listo apartamos la sartén del fuego y añadimos la leche de coco. Removemos de nuevo y servimos con los crepes.

Nota: La especia coco masala es una mezcla compuesta de cilantro, comino, anís, canela, hojas de curry, chili, nuez moscada, cardamomo, clavo y asafétida. Yo la he comprado ya lista, pero la puedes hacer en casa, no importa si falta algún ingrediente, aunque no debe faltar el curry. 

También se puede servir la verdura con quinoa, mijo o lo que más coraje os dé, si no os apetece hacer crepes.

Y ahora a comer!!! Buen provecho!!


Rezept auf Deutsch:

Pfannkuchen: (für 4 Personen)

150 g Dinkelvollkornmehl (oder Buchweizenmehl für die glutenfreie Version)
350 ml Sojamilch
Salz
Olivenöl zum Braten

Mehl, Sojamilch und etwas Salz gut vermengen.

In einer Antihaftpfanne (ca. 16 cm Ø) ein paar Tropfen Öl erhitzen und dann einen Schöpflöffel voll Teig auf der Mitte der Pfanne gießen. Die Pfanne sofort hin und her bewegen, um den Teig auf die ganze Fläche zu verteilen. Den Pfannkuchen eine Weile braten, dann die Ränder lösen und die Pfanne waagerecht auf der Platte bewegen, bis der Pfannkuchen sich gelöst hat.

Und jetzt kommt der lustige Moment: Wir nehmen die Pfanne hoch von der Platte und mit einer raschen und schwungvolle Bewegung werfen wir den Pfannkuchen in die Luft, sodass er sich dreht und wir fangen ihn wieder. Es geht alles sehr schnell. Wer sich nicht traut, kann den Pfannkuchen mit einem Pfannenwender wenden und dann eine Weile weiter braten, bis er goldbraun wird. Weitere Pfannkuchen genauso machen und auf einen Teller übereinander stapeln. Hitze zwischendurch niedriger stellen.

Füllung:

1 EL Sesamkörner
1 Lauchstange
2 Karotten
1 Stück Blumenkohl
150 g Sojastreifen (trocken)
Sonnenblumenöl
Salz
Kokomasala-Gewürzmischung (kann man selber machen, s. unten)
150 ml Kokosmilch (aus der Dose)

Sojastreifen in warmes Wasser bzw. warme Gemüsebrühe einweichen bis sie zart sind.

Lauch in dünnen Ringen schneiden, Karotten schälen und ebenfalls mit einem Gemüsehobel in feine Streifen schneiden. Blumenkohl in kleine Stückchen zerkleinern.

Sojastreifen abtropfen bis keine Flüssigkeit mehr herauskommt.

Etwas Öl in einer mittelgroßen Pfanne geben, Sesam hinzufügen und anrösten (sollten aber nicht verbrennen, da sie sonst bitter werden). Dann Lauch dazugeben und bei mittlerer Hitze dünsten, bis er weich ist. Sojastreifen hinzufügen und bei gelegentlichem Rühren anbraten. Karotten, Blumenkohl, Salz und Gewürze geben und das Gemüse bissfest dünsten.

Die Pfanne von der Platte wegnehmen und erst dann die Kokosmilch hinzufügen und mischen.

Pfannkuchen mit der Füllung servieren.

Vorschlag: Nach Geschmack kann man das Gemüse anstatt mit Pfannkuchen mit Quinoa, Hirse oder eine andere Getreidesorte servieren.

Kokomasala: Ich habe die Gewürzmischung fertig gekauft, aber man kann es mit folgenden Gewürzen auch selber machen: Koriander, Kümmel, Anis, Zimt, Curryblätter, Chili, Muskatnuss, Kardamon, Nelken, Asafötida. Es macht nichts aus, wenn das eine oder das andere Gewürz nicht zur Hand ist, nur das Curry sollte nicht fehlen.
 

viernes, 30 de marzo de 2018

Primavera, Semana Santa e ironías de la vida

Dicen, cuentan y comentan que ya es primavera, pero el día que se supone que empezó me encontré nada menos que con esto:


Menos mal que los suizos están bien preparados para casos como este (en verano no hay aire acondicionado ni en los bancos, pero lo que es con la nieve....)











y allá va el cartero con su motillo eléctrica, que es la mar de chula y ni contamina ni hace ruido

 















Aunque el mayor contaminante y colaborador en el cambio climático, que da lugar a que en invierno haga calor y la primavera aparezca de esta manera es la cría de ganado, productora de enormes cantidades de gas metano, contaminadora del aire y las aguas, y responsable de la destrucción de las selvas para el mocultivo de pienso para el ganado (del que el único que sale ganando es el que se embolsa el dinero, y no precisamente los protagonistas = vacas, cerdos, pollos...).

Al mismo tiempo una de mis plantas de interior, esforzándose por demostrarme que sí, que ya es primavera, asomó una puntita de su primera flor (esta planta es que es un encanto, parece que tuviera alma y me alegra la vida cada vez que la miro)

Mira que mona ella y cómo se esfuerza

Bueno, pues en vista de que se aproximaba la Semana Santa (que aquí no es tan fervorosa como en Málaga, sino que se dedican a pintar huevos, comer huevos, consumir huevos por un tubo, de los de verdad y de chocolate, todos manchados de la sangre de los polluellos que han "tenido" que ser triturados vivos para que en Semana Santa la gente tenga "muchos huevos"), pues me fui a mi casita de las mariposas, ya lo conocéis no? 

El camino fue de lo más variopinto:



y cuando llegamos nos encontramos con esto:
 
















con esto: 


y con esto: 


sí, efectiva y desgraciadamente es lo que parece: una caseta de las que usan los cazadores para asesinar sin ser vistos, y está nada menos que ¡en mi huerto!. ¿No es una de las mayores ironías de la vida? 

La puso el vecino, se cargó a cinco jabalíes, cayó una nevada de 80 cm y no le dió tiempo de quitarla antes de que llegáramos. Y ahí está, me han entrado ganas de convertirla en leña, de hacerle pintadas con colores chillones (para que a los animales no se les ocurra asomar ni el hocico), de clavarle las ventanas y escribir "zona libre de asesinos" (por no poner: "métete el tiro por el culo"), pero mientras esté en mi campo sé que los animales están a salvo.

La convivencia en el campo es difícil, los condicionamientos son muy fuertes y puedes considerarte muy, pero que muy afortunado si te respetan a pesar de ser vegano. El vecino vino a disculparse, aunque no era consciente de que el mayor daño se lo había hecho a los jabalíes y no a nosotros. Seguramente le jodió que viniéramos antes de lo previsto y que la nieve le impidiera quitar su refugio de matar, pero su disculpa era al mismo tiempo un interés en mantener una relación armoniosa con nosotros, aunque tengamos un punto de vista muy diferente ante la vida. 

Y aquí tenemos la Semana Santa, cada uno celebrándola a su manera, con las incoherencias que conllevan las tradiciones, "rogando a Dios" por un lado y "dando con el mazo" por el otro. Celebraremos que nace de nuevo la vida, que el campo se viste de flores y los bosques se llenan de cantos de pájaros, usaremos símbolos como los huevos y los conejitos para alegrarnos de que pasó el invierno y la naturaleza renace una vez más, y a su vez destruiremos y nos comeremos esos huevos, esos conejos, esa vida.

Yo hornearé mis conejitos de Pascua y celebraré que hace ya 23 años decidí dejar de comerme a los demás

Mientras tanto han empezado a salir florecillas en mi campo, desafiando a la nieve y el frío, ansiosas de vivir y expresar toda la alegría escondida en las pequeñas cosas.




 ¡¡ Felices Pascuas a todos !!

y no paséis mucho frío


lunes, 19 de marzo de 2018

Bizcocho vegano de limón, limón

Después de un invierno muy movidito, ya estoy de nuevo por aquí.

Y es que poco antes de Navidad me dió la picá del punto, ¡vicio total!, no os lo podéis imaginar, y desde entonces he hecho dos mantas, dos cojines y dos gorras, todo a pares, como la varas de nardo, a cual más chuli, que no es por fardar, pero me ha quedado muy bonito todo, ya os lo enseñaré en otra ocasión, que hoy toca receta, aunque antes os echaré mi rollillo particular de turno.

Pues este invierno, aparte de cambiar la cocina por el punto, hacer dos tartas  para los correspondientes cumpleaños, aunque no cumplí 22 (¡qué más quisiera!, ja, ja...), dedicarles un poquito de tiempo a nuestras madres (que poco a poco te das cuenta de que quisieras pasar más tiempo con ellas) y algunas cosillas más, he estado dandole los últimos toques a un proyecto muy bonito que tengo entre manos y que espero poder presentaros pronto.

Y ahora ya sí que no me enrollo más y  vamos a lo que vamos. 


Después de las tartas maravillosas que se ven últimamente en facebook (el no va más ha sido una tarta arco iris con piñata de lacasitos dentro, una pasada), pues he decidido traer por aquí recetas de bizcochos simples de toda la vida, de esos que no son especialmente vistosos pero gustan a todos. Hoy vamos con un bizcocho esponjosito para los amantes del limón, limón (y sí, lleva DOS  limones).

Y aquí va la recetilla:
 
250 gr harina integral de espelta
2 cucharadas de linaza molida + 4 cucharadas de agua
2 limones ecológicos
40 gr aceite de oliva
60 gr xilitol
200 gr leche vegetal
1 cucharada de levadura (12 gr)
1 pizca de sal
Xilitol molido para decorar.

Batimos la linaza molida con el agua y dejamos reposar.
Mezclamos la harina con la levadura, la sal, la estevia, el xilitol y la ralladura de los dos limones (al rallar los limones hay que tener cuidado de no pillar parte blanca, porque si no saldrá el bizcocho amargo).

Con la batidora trituramos uno de os limones al que habremos quitado la parte blanca y las pipas para que no amarguen.

Mezclamos la linaza molida con el aceite y batimos bien. Añadimos la leche y volvemos a batir.

Incorporamos el limón triturado y la mezcla de linaza, aceite y leche vegetal a los ingredientes secos. Mezclamos con una espátula procurando no batir.

Vertemos la masa en un molde alargado previamente engrasado y enharinado y lo metemos en el horno precalentado a 180° durante 35-40 minutos. Hacemos la prueba del palillo y dejamos enfriar.

Una vez frío lo desmoldamos y con la ayuda de un colador lo espolvoreamos con xilitol molido. 

También se puede cubrir de un baño de xilitol molido con un poquito de limón, pero suele quedar demasiado dulce y pierde la gracia del profundo sabor a limón, limón (ese que pone los dientes laaaargos). 

Truqui: Para darle el colorcito amarillo podéis echarle un poquito de cúrcuma 



Rezept auf Deutsch

Ein leckerer lockerer Kuchen für Zitronenliebhaber.

250 g Dinkelvollkornmehl
2 EL gemahlene Leinsamen + 4 EL Wasser
2 Biozitronen
40 gr Olivenöl
2 x ⅛ Tsp Stevia
60 g Xylit
1 EL Backpulver
1 Prise Salz
200 ml Pflanzenmilch
Gemahlener Xylit für die Deko

Backofen bei 180°C vorheizen.

Leinsamen mit Wasser schlagen und ruhen lassen.

Zitronenschale vorsichtig reiben, sodass man den weißen Teil nicht erwischt, da der Kuchen sonst bitter wird.

Mehl mit Backpulver, Salz, Stevia, Xylit und geriebenen Zitronenschale gut vermengen.

Bei einer der Zitronen die Körner und den weißen Schalenanteil komplett entfernen und die Zitrone mit dem Stabmixer pürieren.

Öl zusammen mit den Leinsamen verrühren. Milch hinzufügen und weiter mischen.

Pürierte Zitrone und Leinsamenmischung zu den trockenen Zutaten geben und mischen ohne den Teig zu schlagen.

Teig in eine Kastenform geben und im vorgeheizten Backofen ca. 35 - 40 Min. backen. Stäbchenprobe machen.

Kuchen abkühlen lassen. Danach gemahlenen Xylit mit einem Sieb über den Kuchen streuen.

Man könnte den Kuchen auch mit  einem Zuckerguss aus gemahlenem Xylit und etwas Zitronensaft überziehen, aber er wird zu süß und der intensive Zitronengeschmack wird überdeckt.