martes, 24 de junio de 2014

La llamada de la naturaleza

¡Qué bonito está el campo! Por más que me paseo no me canso de verlo y de descubrir milagro tras milagro, y es que nos parece lo más natural del mundo, y lo es ;-), pero ¿no os habéis quedado nunca con la boca abierta y el sentimiento de: "¡increible, la naturaleza es sabia!"?

El otro día fue uno de esos, primero me encontré con esta escena:

Allá voy a incubar mis huevecitos




Uno, dos y tres

Así, bien calentitos...
Pon la comida por aquí cerca, cariño

Aquí estoy la mar de a gusto

¡Precioso!, verdad? No sé de qué pájaros se trata, pero no me importa, en realidad no me hacen falta etiquetas.

Un poco más allá me encontré un auténtica colonia de ranas o sapos (...igual... ;-)


y de pronto:

oooooyy, lo que le sale!,  si parece un chicle doble...

y luego hubo concierto:

video

Ja, ja, ja

A pocos metros de ahí la danza de amor de las libélulas:

Vida llena de misterios


Y una vez en el lago, algo super tierno:

¡qué bonito, por Dios!


Y para terminar, oro puro pero con magia:

Cuando sopla el viento, el brillo te llama, el cuerpo sigue el compás y sientes que eres UNO con el universo
Hay que vivirlo para sentirlo, y así me gusta, porque ningún avance de la técnica podrá igualarse jamás a la perfecta simplicidad de la naturaleza.






6 comentarios :

  1. Que entrañable paseo!! El primer ave que enseñaste se le llama somormujo o zampullín: el cortejo nupcial es superbonito, son unas aves muy tiernas ^_^ y las ranas son ranas comunes, que por ser ranas comunes no dejan de ser bellas. La naturaleza es sabia y realmente hermosa, sólo hay que saber apreciarla ^_^ Un besote!!!

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    1. Muchas gracias, Celia, por tus aclaraciones. Sí, fue un paseo muy bonito. En este momento tengo la suerte de vivir en un país donde la naturaleza es una maravilla; al menos yo la disfruto mucho. Un beso.

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  2. qué maravilla Rocio!! así da gusto salir de paseo... la naturaleza como bien dices es sabia y está llena de terosos que no todos saben valorar... unbeso!! :)

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    1. Como le digo a Celia, tengo mucha suerte de vivir en este país tan bonito, pero a su vez pienso que cada lugar natural tiene algo si se sabe valorar. Hace dos años estuve en el desierto (en plan turista, eh?, no para meditar ni nada de eso, que seguro que es una experiencia increíble) y lo encontré fascinante. No había casi nada más que arena y piedras, pero ese silencio, ese calor, esa luz, esa energía, uff! no se puede describir con palabras. Espero que tú también tengas la posibilidad de vivir la naturaleza y disfrutarla, que me pega que eres de las que saben hacerlo :-). Un besote!

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  3. Hola Rocío, tenía una ratito libre y me he puesto a ojear tu blog.
    Y me encuentro con esta entrada!!!! Me encanta!!!! jajaja..... Me has alegrado el día!!!
    Pero vaya cosas te encuentras!!! Yo me he vuelto loca alguna vez cuando he visto un nido. Pero sin cámara para inmortalizar el momento. Los sapos me dan un poquito de asquete, la verdad. En casa de mi suegra me los encuentro por el suelo de noche,.. y siempre pienso,... como pise uno en la oscuridad, me muero!!!
    Un beso!

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    1. Sí, Inma, éste fue un paseo muy especial, pero también en otros paseos encuentro con frecuencia cosas maravillosas, aunque lo típico, no siempre tengo una cámara a mano, je, je.
      Espero que no pises ningún sapo (tanto por tí como por el sapo), yo creo que hay más probabilidades de que el que muera sea él. A mí lo que me dan más asco son las babosas, es que son muy lamiosas y el líquido que sueltan luego no hay manera de lavarlo, sobre todo si las coges con las manos (cielos, que horror!, sí alguna que otra vez he tenido que cogerlas con las manos, ja, ja).
      Besos!

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