martes, 11 de julio de 2017

Salsitas ricas para barbacoas veganas (y otras cosas)


¡¡Muy buenas!! ¿Qué tal va el veranillo? 

No, no me he olvidado de vosotr@s, ni de mi querido blog (ay!, pobrecito, que te tengo abandonaito, hijo!), pero es que el mes de Junio ha sido de esos que llaman de "aúpa", aunque no sé por qué (vaya, lo de "aúpa"), me ha pasado de todo un poco, desde fallecimiento familiar hasta bailar flamenco en un escenario suizo (con más miedo que vergüenza, porque no tengo ni pajolera idea de flamenco, y empiezo a pensar que algo sí que se lleva en la sangre)💃 , que se dice muy pronto, pero todo eso lleva mucha cola.

Y el mes de Julio va por el mismo camino, así que de hoy no pasa. Y como suele pasar cuando una lleva mucho tiempo sin escribir, que entonces la cosa va tomando importancia y empiezas a darle vueltas al tema, porque "después de tanto tiempo, tiene que ser algo especial, y nada de cosas como ¿A qué huele el queso? o Aventuras y desventuras en hoteles suizos, no nada negativo, pero ¿otra vez una receta?...". Y entre una cosa y otra, no me pongo, así que ¡allá vamos!

Desde arriba en sentido de las agujas del reloj: salsa de tomate, salsa rosa, queso fundido, picalilli, soyanesa

Para compensar todo el tiempo que os he abandonado, os traigo hoy receta triple. 

Vamos a empezar con el queso fundido vegano:

400 gr patatas
200 ml leche vegetal
3 cucharadas de aceite de sabor neutro (ej. girasol)
30-50 gr levadura de cerveza (según el gusto personal)
Sal
Pimienta
1 pizca de ajo en polvo (opcional)

Pelamos las patatas y las cocemos en agua con sal hasta que estén tiernas.

Mezclamos el aceite y la mitad de la leche con la batidora. Añadimos las patatas  seguimos batiendo, agregamos el resto de la leche y batimos hasta obtener una crema como queso derretido.

Agregamos la sal (poquita, es mejor rectificar), la levadura de cerveza, la pimienta y una pizquita de ajo en polvo. Mezclamos bien y ¡listo!

Se puede usar para cubrir pizzas, acompañar patatas bravas, mojar nachos de maiz o simplemente untado en el pan.

Cremoso a todas horas
La salchicha vegana envuelta en hojaldre no tiene más misterio, la pinchamos en un palo de madera de los de pinchitos, con cuidado la cortamos en espiral y metemos una tira de hojaldre en el hueco, Después al horno hasta que se dore el hojaldre, y listo (esta receta va de regalo, que no estaba en el programa).

Seguimos con la salsa rosa:

1 taza de soyanesa espesa
2 cucharadas de tomate frito
1 cucharada de coñac

Mezclamos bien todos los ingredientes y rectificamos al gusto del consumidor. 

Sirve muy bien para acompañar a papas bravas y fondue de carne vegetal (seitán, filetitos de soja texturizada, tofu macerado en salsa de soja, etc.), o como relleno de sandwiches y bocatas.

Por si alguien no sabe cómo hacer soyanesa:
 
50 ml leche de soja a temperatura ambiente
200ml aceite de girasol
50 ml aceite de oliva
Zumo de medio limón
Sal
 
Es importante que la leche de soja esté a temperatura ambiente y empezar con poca leche. Poquito a poco añadimos el aceite, empezando por el de girasol y sin dejar de batir a velocidad alta. Lo mejor es subir y bajar la batidora continuamente para que la emulsión coja aire. Cuando tome algo de cuerpo agregamos el aceite de oliva, por último añadimos el zumo de limón y la sal. No echéis todo el zumo de una vez, es mejor poner poco y rectificar que pasarse.

La foto salió algo desenfocada, pero eso no quita la cosa

Y ahora la salsa estrella, una salsa que tomábamos cuando éramos chicos con las fondues de carne que se hacían en casa de higos a brevas y por tanto con gran pompa y emoción. La verdad es que eran unas comidas muy relajadas en las que estaba toda la familia reunida y todos tan bien y tan a gusto. ¡La salsa picalilli!

En realidad se trata de una salsa vegana, pero con grandes cantidades de azúcar, así que un día me dio la picá y me puse, a ver qué salía, y ¡no me lo podía creer!, ¡sabía a picalilli del de verdad! ¡Pura emoción!

Salsa picalilli:

1 ramillete de coliflor
1 zanahoria pequeña
1-2 pepinillos en vinagre (según el tamaño)
Varias cebollitas en vinagre
Sal
40 gr xilitol (azúcar de abedúl)
100 ml vinagre de manzana
100 ml agua
¼ cucharadita de cúrcuma en polvo
⅛ cucharadita de jengibre en polvo
⅛ cucharadita de comino en polvo
1 pizca de nuez moscada
⅛ cucharadita de pimentón
1 pizca de pimienta de cayenna
⅛ cucharadita de pimienta
1 cucharada de maizena
 
Picamos la coliflor y la zanahoria en trocitos muy pequeños, las mezclamos con la sal y dejamos macerar en un bol hermético durante toda la noche.
 
Al día siguiente lavamos la verdura con agua fría y la secamos con papel de cocina.
 
Picamos los pepinillos y las cebollitas en trocitos pequeños.
 
En una cacillo cocemos el vinagre con el xilitol y las especias, removiendo hasta que se disuelva el xilitol. Añadimos la verdura y bajamos el fuego cuando vuelva a hervir. Dejamos cocer durante 10 minutos sin tapar.
 
Aparte diluimos la maizena en un poco de agua y se lo añadimos a la verdura caliente, removiendo para que no se formen grumos. Dejamos hervir unos 5 minutos.
 
Echamos aún caliente en un bote esterilizado. Si no lo consumimos inmediatamente aguanta hasta 9 meses.
 
Acompaña perfectamente a filetitos de soja o de seitán a la plancha o empanados, patatas a la brava o como salsa para hamburguesas.

Está más buena de lo que parece, fuertecita de vinagre... 😝

Bueno, pues ahora a disfrutar del verano, la salsa (o el flamenco, como queráis💃 😄) , las comidas en buena compañía, y los que estéis cerca de la playa, por favor ¡daros un bañito por mí!, que este año estoy sudando la gota gorda, y del mar ni una foto para refrescarme.



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