lunes, 13 de enero de 2014

Tarta de manzana con costra de almendras

 
Esta tarta tiene su historia. Resulta que a la edad de 15 años más o menos, estuve con mis padres en Madrid y nos invitaron a cenar a casa de un tío de mi madre que era embajador (mi querido tío Felipe). Bueno, pues a mi tía le gustaba probar la cocina de todos los países que visitaba y tenía una buena colección de recetas internacionales, de modo que nos ofreció de entrada una vichysoisse, que como supongo que ya sabréis se trata de una crema fría de puerros y patatas (y que estaba buenísima). Pero de pronto ¡horror de lo horrores!, con tantos cubiertos (digno de los mejores anfitriones) me dí cuenta de que me había comido la sopa con la cuchara de postre (y es que era enorme, pero más enorme era la cuchara de sopa, y ahí estaba, al lado derecho de mi plato, delatando mi craso error, ¡trágame tierra!). Con muchísimo disimulo le pregunté a mi madre (que gracias a Dios estaba a mi lado) que qué hacía, y ella, que es muy práctica, me dijo que me comiera el postre con la cuchara de sopa. Y eso hice, y (creo que) nadie se dio cuenta hasta el día de hoy. No hay nada como el disimulo, sobre todo si se tiene 15 años, una timidez enorme y un tío diplomático ;-)

Y esta es la tarta que me comí con la cuchara de sopa. Por cierto que creo que es originaria de Alemania.  



250 gr harina integral de espelta
2½ cucharaditas de levadura en polvo
90 ml aceite de girasol
2 puntitas de cuchillo de estevia
1 cucharada de xilitol
Una pizca de sal
6 cucharadas de agua
4 manzanas tipo Jonagold (dulces y algo ácidas)
70 gr almendras picadas o molidas gruesas
30 gr harina
50 gr margarina
2 puntitas de cuchillo de estevia
2 cucharaditas de xilitol

Encendemos el horno a 180°.
Hacemos una pasta quebrada mezclando la harina, la levadura, la estevia, el xilitol, la pizca de sal y el aceite. Amasamos con los dedos, hasta que nos quede como serrín. Después añadimos el agua y seguimos amasando con las manos. Debe quedarnos una masa ligera, pero que no se desmorone. Si es necesario ponemos un poquito más de agua.

Forramos con la masa un molde redondo de 26 cm Ø previamente engrasado y enharinado, levantando un poco los bordes. Lo metemos en el horno unos 20 minutos.

Mientras se cuece la masa pelamos las manzanas, las cortamos en láminas y las cocemos con un poco de agua en una cacerola. Al gusto se le puede echar un chorrito de vino dulce.

Y preparamos la costra mezclando todos los ingredientes con los dedos. Debe quedar como un serrín un poco pegajoso pero ligero.

Una vez lista la pasta quebrada extendemos las manzanas sobre la masa, repartimos la costra por encima de las manzanas y ponemos la tarta bajo el grill unos minutos cuidando de que no se queme. Se come con tenedor o cucharilla de postre ;-)







2 comentarios :

  1. ¡Muy buena pinta! Y me ha gustado la anécdota de la cuchara :)

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    Respuestas
    1. ¡ Qué apuro pasé!, pero al cabo de los años te ríes y la tarta está tan rica que se olvida el mal rato ;-)

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